Generalidades de la literatura cubana

Poetas tradicionales

La poesía tradicional cubana se identifica con la tonada campesina de cuestionable origen canario, interpretada por repentistas que improvisan sus versos en espacios públicos. Música y poesía convergen espontáneamente en diversos escenarios del país y en los medios informativos, principalmente en la radio desde la tercera década del siglo pasado.

Esta manifestación de la cultura popular descansa en la décima como estructura métrica decisiva. Los repentistas cubanos, como los versolaris vascos y los cantores de Murcia, Argentina y Uruguay improvisan con rapidez mediante el diálogo con el contrincante, lo cual exige un elevado dominio de la técnica para evitar disparates y rimas extrañas. Se improvisa en versos sobre temas específicos, “pies forzados” y acompañamiento musical, ante un público considerable que juzga con sus aplausos y aclamaciones.

El poeta popular cubano es amigo de la sátira y de la superabundancia verbal. Entre sus paradigmas representativos figuran el Indio Naborí, Chanito Isidrón, Justo Vega y Adolfo Alfonso. Pero el repentismo o “punto guajiro” es tan amplio y auténtico que sobrepasa cualquier tipo de promoción, aunque casi todas las emisoras radiales le dedican un programa diario o semanal. El canal seis de la televisión mantiene Palmas y cañas, espacio controlado por la o Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la cual impone un guión que frena la libre expresión de nuestros cantores.

No hay rincón de la isla al que no hayan cantado sus repentistas desde el siglo XIX. Aún recordamos a los siboneyistas Juan C. Nápoles Fajardo y a José Fornaris, quienes evocaron al hombre natural. En el bagaje de la tradición oral quedan las décimas cucalambeanas, aunque cambian los temas y la utilería verbal conforme a la cultura adquirida por los rimadores.

La lírica popular ejecutada en los escenarios es superior a la escrita. Los cantores solo graban en la radio o en sus equipos personales. Generalmente pierden sus creaciones pues viven en la inmediatez y no sueñan con la inmortalidad. Les basta con el valor de lo expresado. Para ellos cantar no es crear, sino asistir a una fiesta cotidiana.

Los guateques gozan de buena salud hasta en la capital del país, donde funcionan actualmente diecinueve peñas campesinas. Los improvisadores actúan cada semana en Carlos III y Ciprés (Centro Habana), en Arroyo Arenas, La Lisa, Marianao, Jacomino, Guanabacoa, Guanajay, Guamacaro (Lawton), Murgoba, Santiago de las Vegas, Cotorro, Arroyo Arenas y otros lugares.

Los repentistas intercambian actuaciones a pesar del deficiente transporte urbano y del limitado apoyo institucional. Sus principales animadores son Camilo y Luis Miguel, en Jacomino, Córdoba en Guanabacoa, Juanito Travieso en Arroyo Arenas, Osmani Machado en Lawton, Roger Marqués en Guajay, Vitalia Figueroa en Arroyo Naranjo y Osvaldo Benavides en el Cotorro, quien goza del apoyo de Esther Hernández, Celso Cabrera, Orestes Rivero y Ñico Sánchez.

Más que rurales o campesinas, las “descargas” son cubanas, pues los poetas “son de la loma y cantan en llano”, como dijo Matamoros. Evocan la campiña desde la llanura. Al principio llegaron de Cabaiguán, Remedios, Sancti Spíritus, Morón, Ciego de Ávila y otros pueblos alegres y parranderos.

Fueron reconocidos en La Habana El Jilguero (Cienfuegos), Chanito Isidrón (Santa Clara), Justo Vega (San Antonio de Cabezas), Zoilita y El Sinsonte (Colón), Chanchito Pereira (Nueva Paz), Ficho Díaz (Güines), Rigoberto Rizo y Rafael Rubiera (Madruga), los hermanos García (Unión de Reyes), Tomasita Quiala, Fefita Rodríguez y cantores que trinaron desde San José de las Lajas, Bejucal, Pinar del Río…

De La Habana algunos poetas se llevaron para Miami las palmeras, el zunzún y el cielo azul. Candelita, Tejedita, Manolito Soriano, Domingo Oramas, Otilia Rivero y los espirituanos Wilfredo Díaz Quintero y Neida Revuelta promueven nuestra música campesina en el exilio y colaboran en programas de Radio Martí. Las décimas de Otilia Rivero son cantadas por Osvaldo Benavides en Radio Rebelde y en emisoras locales del país.

De los intercambios con los repentistas de Florida me habla Esther Hernández, cuñada de Otilia y nieta de canarios afincados en Cabaiguán, quien lleva cuatro décadas animando la trova campesina del Cotorro. Esther, como Otilia y Orestes Rivero, piensa que los poetas tradicionales abren las puertas del monte / y las brumas del horizonte / en cualquier orilla de lo cubano.

Fuente: CubaNet

0
0
0
s2sdefault

Escribir un comentario

NOTA IMPORTANTE SOBRE EL USO DE LOS COMENTARIOS:
Por favor, recuerde que los comentarios son comentarios no un consultorio, es decir, si usted tiene algún tipo de consulta que realizar, hágalo en nuestros foros, (http://www.conexioncubana.net/foro) allí siempre hay personas dispuestas a ayudar.
Gracias.


Código de seguridad
Refescar