Generalidades de la literatura cubana

Desiderio Fajardo Ortiz

Memoria para un ilustre santiaguero.

Leonardo Depestre Catony: (Santiago de Cuba, 11.2.1862-Cuabitas, Oriente, 23.1.1905). Paralítico desde su niñez. En Cartagena de Indias fundó y dirigió el periódico El Porvenir. Fundó además la revista El Mercurio (Santiago de Cuba, 1882) y dirigió El Diario Cojuelo (1885). Viajó por Centro América y los Estados Unidos (1885-1893). En Nicaragua conoció a Rubén Darío. Al comenzar la campaña de 1895 fue nombrado agente secreto de la Revolución cubana en Santiago de Cuba. Emigró a Nueva York en 1898. Editó, junto con Manuel Navarro Riera, El Cubano Libre (Santiago de Cuba, 1904). Hasta su muerte laboró como pedagogo en el Centro de Instrucción, en Santiago de Cuba. Usó el seudónimo El cautivo.

Desiderio Fajardo Ortiz es uno de esos personajes con cuyo nombre tropezamos frecuentemente en las crónicas literarias e históricas de finales del siglo XIX e inicios del XX.

Fajardo nace el 11 de febrero de 1862 en Santiago de Cuba, y cursa los estudios primarios en el colegio El Divino Maestro.

La Guerra de los Diez Años obliga a la familia a expatriarse en Cartagena, donde pasan varios años. Es allá donde el joven resulta herido y pierde el uso de las dos piernas. En adelante, su movilidad queda constreñida por una silla de ruedas y de ahí le viene su conocido sobrenombre: El cautivo.

En aquella ciudad funda y dirige el periódico El Porvenir. A los veinte años, de regreso en Santiago, se dedica a un quehacer político y literario intenso. Publica la revista El Mercurio y escribe artículos liberales en los periódicos El Derecho, El Eco de Cuba y otros.

Al cabo de tres años, en 1885, emigra nuevamente. Esta vez recorre América Central: en San José de Costa Rica se casa con Valentina Poppe, quien lo apoya con amor y dedicación; en Guatemala funda un periódico oposicionista, por lo que el presidente de la nación lo expulsa del territorio; en Nicaragua se establece por varios años, dedicado al magisterio. La contribución del maestro Fajardo Ortiz a la cultura del pueblo en el pequeño país de los grandes lagos es recordada con agradecimiento. “Por dos veces canta Darío a Desiderio Fajardo Ortiz, El cautivo, quien fue, por cierto, testigo de su boda. En las dos ocasiones, el heroísmo callado del poeta inválido le dicta estrofas de noble identificación cordial y estética”, ha señalado Juan Marinello.

Véanse aquí fragmentos de las dos composiciones:

Dedicatoria” (A Desiderio Fajardo Ortiz, en un ejemplar de Azul)
Arte y amistad nos ligan.
Mientras yo exista y tú existas,
seamos hermanos y artistas;
arte y amistad obligan...

A El cautivo
...Ansía todos los cielos,
ama todos los zodíacos,
¡y haz dos alas inmortales con las ruedas de tu carro!

A Cuba no regresa hasta 1893, para reasumir su labor independentista desde las páginas de El Triunfo.

Con la irrupción de La Guerra Necesaria se convierte en agente secreto de la Revolución en Santiago; así, bien pronto tiene necesidad de emigrar, ahora con destino a Nueva York. En esa ciudad escribe para el periódico Patria hasta el retorno, ya definitivo, a la terminación de la contienda libertadora.

En Santiago edita El Cubano Libre. Funda, además, una academia formadora de maestros, especie de escuela normal, primera de su tipo en el oriente del país. Esta academia devendría Centro de Instrucción, de formidable trabajo en el proceso de renovación de la enseñanza emprendido al cese de la dominación española.

Publica la revista Ciencias y Letras, órgano del citado centro, a través de la cual da curso a algunas de sus ideas reformadoras respecto a la educación. El Cautivo es el principal propagandista en Cuba de la Gramática de Andrés Bello. También contribuye a despertar el interés por la enseñanza del lenguaje y de la historia.

Combate el aprendizaje de memoria y abstracto, y proclama las ventajas de la enseñanza objetiva; predica en favor de una educación integral desde la niñez, en la que se despierte el amor por los valores nacionales.

En una ocasión le propusieron postularlo para senador, pero la inminente probabilidad de ganar y, en consecuencia, de tener que alejarse de su labor docente lo decidió a rechazar la candidatura, pues se consideraba más útil como maestro.
Este patriota singular vivió y murió pobre, sin aceptar favores oficiales. Nunca vio con buenos ojos la intervención norteamericana, al contrario, y así lo expresó. Tampoco se preocupó por reunir su variada obra de oratoria, verso y periodismo. La libertad de Cuba y la enseñanza fueron sus dos grandes amores, a los cuales consagró su enorme vitalidad. Y al servicio de Cuba se mantuvo hasta el día de su muerte, en el poblado de Cuabitas, próximo a Santiago, el 23 de enero de 1905, hace ahora justamente un siglo.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA
Discurso por [...] pronunciado en Chickering Hall la noche del 27 de noviembre de 1897 en la velada conmemorativa organizada por el Club Profesional Óscar Primelles en honor de los estudiantes de medicina fusilados en la Habana. New York, Imp. de A. W. Howes, 1897. | La fuga de Evangelina. Juguete en un acto y cuatro cuadros, por El cautivo (seud.). Escrito expresamente para el grupo de aficionados del club de niñas «Las Dos Banderas» y estrenado en el «Carnegie Lyceum» el 22 de enero de 1898 [En verso]. New York, Casa editorial A. W. Howes, 1898. | Patria y arte [Artículos, discursos y versos]. Pról. de N. C. La Habana, Imp. La Prueba, 1916.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA
Cano Lluch, Ángeles. La obra pedagógica de Desiderio Fajardo Ortiz. Tesis de grado para optar al título de Doctora en Pedagogía. La Habana, Cultural, 1949.

Publicado en CubaLiteraria, Enero 21, 2005

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