Generalidades de la literatura cubana

El drama del escritor en Cuba

Mientras viví en Cuba fui miembro de varios talleres literarios. Algo así como una pastilla para adormecer las ganas de dedicarte a la literatura de forma seria. Publicar un libro en Cuba es algo así como arar en el mar. Muchos buenos autores, gente con un talento increíble se pierde debido a las trabas y cosas que nada tienen que ver con la literatura. Los obstáculos van desde, no encontrar papel suficiente donde escribir por las noches su novela hasta soportar que supuestos literatos tachen, con lápiz rojo, capítulos enteros de obras para que sean políticamente correctas o dicho de otra manera políticamente aceptables.

He visto ante mis ojos el tristísimo caso de un escritor cubano encabronado, romper en mil pedazos una obra digna del mejor premio internacional. Sólo porque se negó a “mejorar” su manuscrito.

¿Qué queda para los más insistentes? Mandar sus denegados manuscritos a concursos internacionales, para si consigue el premio allá, ser reconocidos en su tierra. Una vez más la Biblia tiene razón: Nadie es profeta en su tierra. Sólo que, en la Cuba actual, es una media que los escritores cubanos tengan que triunfar en el extranjero para que los guardianes de la verdad de lo acojan con honores cuando sólo una semana antes le habían tirado la puerta en la cara. Otros pecan de inocentes en este gran cúmulo de hijos de puta que es el mundo real fuera de Cuba y envían sus obras con “supuestos amigos” para que las presenten a tal o más cual concurso y estas son adaptadas, traducidas y publicadas bajo otros nombres mientras el autor en Cuba sigue esperando noticias que nunca llegan.

En Cuba hay que hilar muy fino para escribir sobre la realidad cubana de manera crítica y mantener la cabeza sobre los hombros. Por eso los menos exigentes, los menos valientes o con menos vocación de héroes; se rinden a la presión oficial y escriben folletines en donde los solares siempre tienen agua, todos pronuncian todas las ESES y la doctora del médico de la familia tiene una casa de 200 m2 y un Peugeot en la puesta de casa (¿recuerdan aquella telenovela?). He leido una entrevista en la que el escritor Amir Valle narra las peripecias que tuvo su libro Jineteras - en mi opinión el mejor escrito jamás sobre este tema en Cuba. Recomiendo la lectura de este libro, desprejuiciado como pocos y que se adapta totalmente a la realidad que yo vi mientras trabajé en el Ministerio del Turismo. Es demoledor y muestra la Cuba que quieren algunos ignorar, pero que está allí, junto a la otra, la de los logros.

Si a mí que vivo fuera de Cuba, se me ocurre escribir un libro (o un Blog o lo que me de la gana), lo puedo hacer cuando y como me plazca sin tener que darle explicaciones a nadie. Este, mi Blog es la prueba.

No nos engañemos, publicar un libro en el mundo moderno no depende sólo de la voluntad de las multinacionales. Hay muchísimas editoras más pequeñas que miran por la calidad. Incluso hoy en la era Internet mucha gente se abre paso a través de páginas personales y Blogs y existe también la posibilidad de publicar un libro y comercializarlo personalmente en sitios Print on demand como Lulu.com.

Desgraciadamente esas posibilidades están vedadas a los escritores de la isla que tendrán que seguir complaciendo a la santa inquisición de aquel edificio cerca de Malecón o mandando sus obras a concursos internacionales aunque sea en una botella…

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