Generalidades culinarias

Cafetín

Varios meses han transcurrido desde que en nuestras bodegas se vendió por primera vez, después de mucho tiempo, café puro, bautizado por el gobierno como "cafetín".

Los cubanos fuimos obligados por décadas a consumir el café adulterado, ya que el estado lo mezclaba con granos y cereales, con el propósito de sustraer de la cuota asignada al consumo de la población un 60 por ciento de café puro para venderlo en el mercado mundial, lo que le aseguraba una fuente extra de divisas.

La entrada al mercado de este nuevo producto levantó no pocas expectativas. El propio gobernante cubano se encargó personalmente de promocionarlo por televisión, asegurando la calidad suprema del "cafetín". Sin embargo, aún antes de ser colocado en los estantes de las bodegas ya llovían las críticas, que aseguraban que el café no era puro.

Esta opinión es sostenida todavía por muchos ciudadanos, quienes ven en la pérdida del color y el sabor tradicional del polvo las pruebas que sugieren que el café sigue siendo mezclado.

Estrella González Rodríguez, técnica de la industria alimenticia en la provincia Cienfuegos aseguró, durante un programa de micrófono abierto transmitido recientemente por una emisora local, que son otras las causas que provocan que hasta el presente el café no sea aceptado totalmente por la población.

Según González, las variaciones constantes en el color del polvo tienen su origen en el deficiente tueste del grano. Para comprender este hecho basta con señalar que la torrefactora local posee una tecnología que se remonta a 1925, lo que supone un proceso prácticamente artesanal a la hora de tostar el grano, con la consiguiente baja en la calidad del producto.

La tecnóloga aseguró que la falta de amargor en el producto se debe al poco tueste, pues los parámetros técnicos le exigen una coloración específica que evita el sobre tueste necesario para lograr el sabor exigido por los consumidores.

Muchas personas consideran que si no se completa el tueste del grano es para evitar que pierda la humedad, y con ello el peso.

Tras ser presionada por los radioescuchas que participaron en el programa, la invitada reveló que la materia prima con la que se elabora el polvo no es la óptima, ya que si bien se han dejado de emplear las mezclas con granos y cereales, el producto resulta una amalgama de cafés, conformada por un 70 por ciento de granos vietnamitas, un 15 por ciento mexicano, un 10 por ciento brasileño y solamente un cinco por ciento de producción nacional.

Por ella conocimos que el vietnamita es un café de poca calidad, carente de aroma y sabor, y que si se emplea en la mezcla es por lo barato que resulta, permitiéndole al gobierno vender el grano nacional en el mercado mundial mucho más caro.

Al final, la novedad no sólo nos ha resultado más costosa: cinco pesos el paquete de cuatro onzas, un precio diez veces superior al anterior, lo que repite el patrón del gobierno de negarnos los productos de calidad para canjearlos por otros de índole inferior.

Por muchas explicaciones que le ofrezcan, ya el ciudadano está cansado de las excusas. Lo único que espera es degustar algún día una humeante taza del néctar negro, y que sea cien por ciento cubano.

Alejandro Tur Valladares, Jagua Press - Miércoles, 21 de Junio del 2006

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