La Ceiba - Arbol sagrado

Siempre se ha escuchado decir que la ceiba es un arbol sagrado y que cerca de ella no hay ninguna planta que crezca mas alta, que la misma, pues solo ella puede ser la mayor y mas vista de todos los arboles que crecen en algun lugar, su tronco es muy usual que se vista de ofrendas pues muchas personas se les orienta que debe ser ahi donde depositen las flores, frutas y hasta algun animal que segun sea el caso ella recibira con alegria pues demuestra el respeto y los poderes que todos saben que este arbol posee, tambien cada entrega de este tipo debe estar acompadñado de algun dinero para de esta manera simbolica pagar a el orischa que es su duedño y que no tengamos deuda.

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Tirar piedras a un árbol

En el lugar que hoy ocupa el Teatro La Caridad de la ciudad de Santa Clara, en el centro de la Isla, existió en otros tiempos la Ermita La Candelaria. Según cuenta una leyenda, el lugar anida una trágica historia de amor: las aventuras y desventuras de un apuesto fraile y una bella muchacha del lugar.

Los encuentros casi diarios de los dos jóvenes provocaron la suspicacia del superior de la orden, quien amonestó severamente a su discípulo. El fraile enamorado acató en silencio la reprimenda. Pero el sufrimiento que le provocaba el no poder ver más a su amada bullía en su interior.

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El Agro-Mercado

Un espectáculo típico cubano

Cuando visito la Isla, alquilo una casa en La Habana y suelo hacer las compras de los productos necesarios en las Tiendas Supermercado que funcionan con divisas. Y en el Agro, sus productos que principalmente son la carne de Puerco, frutas y verduras y se paga con la moneda nacional, Pesos Cubanos.

Suelo cocinar en la Casa por la baja calidad y carencias que encuentro habitualmente en las cartas de los Restaurantes de la Capital. (Sota, Caballo y Rey). La escasa variedad de los productos que te ofrecen, han sido el detonante para que cocine en Casa.

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El Carnaval

Entre los cubanos, el carnaval es la fiesta más popular. De un extremo a otro de la Isla participan de la vorágine hombres, mujeres, niños y ancianos. Es la apoteosis de la alegría, en la tierra del perenne choteo, la jarana, el desenfado y el buen humor.

Aunque las celebraciones varían de fecha en dependencia del lugar, ellas abundan en los meses de verano, cuando están de vacaciones los jóvenes estudiantes y gran parte de los trabajadores.

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La piloto clandestina

La piloto clandestina no es una mujer que pilotea avión o nave clandestinamente, de cierto solo tiene que es clandestina y lo de piloto, nos llegó a la isla hace mucho tiempo desde 9550 kilómetros de distancia. Las pilotos (legales) llegaron a Cuba por los años setenta, una vez finalizada la ley seca que imperó a raíz de la zafra de los “diez millones”, yo tuve la oportunidad de comprobar sus orígenes en algunos países del bloque socialista, muy en especial en la desaparecida Unión Soviética.

La piloto es un monumento a la asquerosidad, al mal servicio, a la delincuencia, al robo, al comercio ilícito, a la más baja categoría de la prostitución, a la humillación de la clase obrera, es todo lo malo que se puede encontrar en una sociedad y única opción para aquellos que no poseen la posibilidad de asistir a otros centros decentes por sus bajos ingresos, las pilotos fueron y serán una vergüenza.

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La hora de los mameyes

Para todos es conocido que la frasecita "la hora de los mameyes" se la debemos a los ingleses. Cuando a Inglaterra se le ocurrió la idea de enviar, bajo el mando del almirante George Pockock y del Conde de Albemarle George Keppel, nada menos que 53 buques de guerra y unos 22 mil hombres para tomar militarmente La Habana, se dijo por primera vez.

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Aipiri

En tiempos remotos antes de la llegada de los colonizadores, había en la isla de Cuba, una india muy bonita llamada Aipiri.

Esta joven era muy dada a las fiestas y a las diversiones donde podía deleitar a todos con su melodiosa voz y con sus bailes.

Un día, Aipiri se caso y de esa unión nacieron seis hijos.

Pasaron los años, pero ella no lograba adaptarse a la vida de familia, echaba de menos las fiestas y las diversiones.

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La leyenda del Abra del Yumuri

En la zona que hoy conocemos como la provincia de Matanzas, vivió un joven cacique que se encontraba celebrando con todos los de su tribu, el nacimiento de su primera hija, la cual llamó Coalina.

Todos en el lugar venían a rendirle homenaje y a traerle numerosos regalos a la pequeña que recién acababa de nacer, hasta que llego ante el cacique un anciano behique que le dijo:

-Cuida a tu hija, y por favor, no dejes que se enamore jamás.

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