Los perros mudos de mi tía

Hoy tropecé con un articulo, que hablaba de los perros mudos* de las América, uno de los tantos animales encontrados en este nuevo mundo por los españoles en su conquista y tenia razón, mi tía llevó a casa estos perros cuando yo era una niña.

La segunda vez que regresé a Cuba con mi hermana que vive en Italia como yo, con un vecino y amigo nuestro nos pusimos a hablar de los tiempos que fueron.

Estábamos sentadas las dos hablando de las fiestas en la calle. Se acuerdan? Esas de los anos ochenta cuando la música la ponía un vecino con las bocinas pa’ afuera. Adentro estaban los amigos invitados, que uno conocía y afuera el que llegaba bailaba en el portal y si la fiesta estaba buena, pues se llenaba la cuadra, te acuerdas, que tiempos…

Y cayó el tema de los perros y los gatos en el periodo especial, que se hicieron. Y entre recuerdos cayó en conversación, nuestra Perry que era una Chihuahua,… casi. Mi madre la salvó de la rueda de un camión por un pelo cuando tenía tres o cuatro meses más o menos. ! Señora que la mato por un perro carajo! Mi segunda hermana tenia diez meses entonces, por lo tanto Perry era contemporánea con Regla. Todos nosotros la recordamos como un miembro de la familia, aunque si nadie lo dice abiertamente. De eso me percaté, porque de un modo u otro todos suspiramos un poquito cuando se habla de ella.

Y entre risas y bonches me vino en mente una de las esposas de mi tío Vicente, exactamente la segunda. Emelina, que un día vinieron a la casa con un pariente suyo y trajeron dos perros lindìsimos, de pelo corto, color ardilla, y que no ladraban. No sé por que sucedió que a punto ella dijo: no, no ladran. Esto me impresionó mucho, yo tendría alrededor de siete u ocho años. Eran perros buenos, y se dejaban acariciar, y no se enojaban.

Extrañamente ninguno se lo recordaba, pecado.

-Intelectual, verdad que Ud tiene una fantasía, dijo mi hermana Caridad, la mayor, saludándome con un beso , porque había apenas llegado y después besó también a Kety y a Lachy.

-Yo estoy segura que ella trajo esos perros -Si,si,si! Dijeron a coro y disipándose en el portal. Cary y Baby con mi sobrino mayor entraron a casa, mientras que los otros dos fueron a jugar con los niños de la cuadra.

Después de un segundo seguimos hablando de nuestras memorias. Hasta que los tres nos partimos el cuello cuando apareció por la acera del frente un bicho negro, con el aire solemne dos orejas a piquito una arriba y otra abajo, una cola toda despeinada de color creo…no sé, menos que indefinido, cuerpo largo pero no mucho, justo el tramo para darle ese toque chambòn a su caminar con rumba alante y un valser atrás, que hacían un ritmo desesperado y triste, como un bolero cantado en una piloto por un borracho que hubiera sido pero no pudo ser, con fondo musical de kilo prieto y botella de agua, que podía bien apagar aquel sol radiante de la primera semana de septiembre, poniéndonos a llorar preguntándole a Dios por que lo hizo tan feo.

-!Llámale perro!- dijo nuestro amigo después de diez segundo de silencio. Con una mueca, ninguno de los tres dijo palabra. Y creo que sintió nuestra curiosa mirada, porque alzó la vista acongojada y sin fe miro de nuevo pa’l piso, como diciendo !este es mi drama!

A dos metros siempre en el mismo muro de nuestro jardín, se alzó en las patas delanteras y se puso a mirar la puerta cerrada, del patio de la casa. Nosotros curiosos, fuimos a ver, era un perro, creo, !eh Baby tiene un perro aquí.!

-!Es Diana!- se sintió desde la cocina- !no la vayan a sacar!- dijo; demasiado tarde, ya estaba afuera.

Los dos enamorados, ya se iban a pasear cuando se sintió el grito de mi hermana Baby -!Diana!-La perra dio un giro que ni un cadete a la, !media..!vuelta!!- vira pa’tra., dale…dentro!!carajo!!no me saquen a la perra caballero, que me la preña!

Nos quedamos mirándolos, triste los dos, parecían Romeo y Julieta.

Y empezamos !ay! pobrecitos déjala salir, que te cuesta, vieja. Mira como se quieren, dale chica. Mira que parejita tan linda, él está pa’ morir, y Diana está pa’ gritar.

Cogiò un cuero mi hermana, nos retorció los ojos y friendo un huevo, dijo váyanse pa’ la mierda, San Lázaro los va a castigar. Y medio que brava y un poco riéndose dijo en voz baja como para que no la oyeran, lo más curioso no es que sean feos, como si se hubieran encontrado en una agencia matrimonial. !hay San Lázaro! Mirando para el cielo implorando su perdón por el pecado cometido.

Acto seguido, sentí un perro que me lamía las manos, era el novio de Diana, y después la misma historia con Kety- No te preocupes, compadre, que yo te tiro un cavo- le dijo con tono comprensivo.

después de un minuto, llegó, mi hermana Regla !con otro perro!, negro flaco y no muy grande, que corría , entraba y volvía a salir, y no se estaba quieto y ella que, le gritaba de quedarse quieto, !perro, que desesperante eres!. En tanto Baby explicaba a todos los presentes que ese era hijo de Diana y su consorte. Y no entendía por que era siempre axial tan loco, siempre, siempre. Nuestro amigo muy serio y analizando el problema y mirando aquellos dos monstruos y repasando con la vista al ultimo arribado, exclamó.

-Te creo, con ese trauma!

Todos a coro tiramos una carcajada.

Fin

Roma,lunes, 16/10/2006. Mirtha de Armas.

*¿Es cierto que existió en Cuba el perro mudo?

-Los llamados perros mudos se convirtieron en una de las curiosidades más sorprendentes hallada en las nuevas tierras. Ningún otro animal se le puede comparar en ocupar espacio en la literatura del encuentro mutuo y la conquista y colonización de las Antillas Mayores. Decenas de paleontólogo, naturalistas, arqueólogos e historiadores dedicaron parte de su vida profesional a desentrañar el misterio. El legendario perro mudo fue identificado por algunos como variedad doméstica del chacal americano (Canis cancrivorus). Para otros era el mismo Canis familiaris. Pero el error que más perduró y fuera difundido por la literatura mundial fue la afirmación de que se trataba del mapache u oso lavandeo (Procyon lotor), carnívoro, ya conocido en el continente. El paleontólogo cubano Oscar Arredondo emprendió una investigación con el objetivo de hallar la identidad del nebuloso animal. Reunió restos de perros de diversos sitios arqueológicos de la cultura tainas. Y basado en los caracteres dentarios estableció la clasificación de una especie y género nuevos para la ciencia. Las diferencias con el Canis Familiaris y demás especies de la familia son notables. Por eso Arredondo lo nombró cinéticamente Paracyon caribensis. Como su primer nombre indica, era parecido al perro, pero no de su mismo género.

0
0
0
s2sdefault

Escribir un comentario

NOTA IMPORTANTE SOBRE EL USO DE LOS COMENTARIOS:
Por favor, recuerde que los comentarios son comentarios no un consultorio, es decir, si usted tiene algún tipo de consulta que realizar, hágalo en nuestros foros, (http://www.conexioncubana.net/foro) allí siempre hay personas dispuestas a ayudar.
Gracias.


Código de seguridad
Refescar