Opinando sobre Cuba

La jugarreta de Obama

Escrito por Inocencio F. Arias. Imprimir

¿Una jugarreta postrera de Obama a muchos cubanos?

Obama ha revocado la ley 'pie seco, pie mojado'. Por qué lo ha hecho siete días antes de cesar es objeto de cábalas pero la anulación de una disposición que concedía visado de entrada automático a cualquier cubano que llegase a Estados Unidos por tierra( pie seco) va a causar problemas a unos pocos miles de cubanos que habían abandonado la isla, escapando en ocasiones, y que viajaban a veces en lamentables condiciones al coloso del norte desde Colombia, Panamá, El Salvador, etc.

Un acuerdo de la época de Clinton establecía que las autoridades estadounidenses devolviesen a Cuba a los llegados en lanchas por mar (pie húmedo) y acogiesen y no devolviesen a los llegados por tierra. Al no haber relaciones diplomáticas entre los dos países hasta hace poco y dada la política muy restrictiva de las autoridades de La Habana para conceder permisos de salida, no pocos cubanos marchaban a otros países y desde allí saltaban a Estados Unidos. 40.000 entraron así en 2015 y 54.000 en 2016. El reciente establecimiento de lazos diplomáticos entre las dos naciones desató las especulaciones de que esa privilegiada puerta podía cerrarse -las autoridades cubanas vienen afirmando que alentaba la emigración clandestina de personas- y ello urgió a ciudadanos cubanos a lanzarse a la aventura tratando de llegar a tiempo. No todos lo han conseguido. A muchos les ha sorprendido la medida en Méjico, Colombia, Venezuela o Salvador. Los periódicos de Miami dan cuenta incluso de familias que habian llegado al aeropuerto de la ciudad y alguno de los miembros había cruzado la línea de inmigración y otros estaban unos metros mas allá en el momento en que entró en vigor la revocación. Una situación dramática de la que podría salir una película.

Hay diversas interpretaciones sobre los motivos de Obama para despedirse con algo dañino para esos centenares o miles de cubanos, tirados ahora fuera de su hogar, habiendo gastado todos sus magros recursos y con posibles problemas para volver a su país. Los amigos de la conspiración apuntan a que se trata de otra disposición tendente a impedir que Trump haga tabla rasa con la política exterior de Obama, la reanudación con Cuba es una de los aspectos de los que el Presidente está más satisfecho en política exterior. Personas cercanas a la Administración sostienen que el costo humano era inevitable. Que haber anunciado con meses de anticipación el término de la política de puerta abierta hacia Cuba habría provocado una estampida, clandestina siempre, de los que sueñan con dejar la isla y aposentarse en lo que piensan es un Dorado. El hecho es que el problema humano está ahí. Un enfermero, llegado a Méjico con su familia, comenta que se ha gastado 25.000 dólares vendiendo todo lo que tenía en Cuba y con remesas enviadas por parientes de Estados Unidos y ahora cuando estaba a punto de embarcar se queda embarrancado y con 10 dólares en el bolsillo.

La iniciativa ha sido bien acogida en otros países iberoamericanos en los que el sueño de la emigración a 'Yanquilandia' está extendido y que cuentan con centenares de miles de ciudadanos ya establecidos en el rico país (en mi época de Cónsul en Los Angeles los españoles residentes en mi demarcación rondaban los 8.500. Los de Salvador u Honduras se situaban en los 300.000). Sostienen que los cubanos tenían un tratamiento excesivamente privilegiado para acceder a un país en el que conseguir un visado y la carta de residencia es sumamente dificultoso. No falta quien señale que si la excepción se debía a motivos políticos, Venezuela (desplome total económico, claro recorte de las libertades, hostigamiento extendido de disidentes), en estos momentos, tenía tantos motivos para obtenerla como Cuba.

Independientemente de encontrar una solución para los angustiosos extraviados -permitir, por ejemplo, la entrada de los que abandonaron Cuba en el último mes-, la cuestión, como en tantas otras cosas, es ver lo que hará el impredecible Trump respecto a Cuba y sus habitantes.

Inocencio F. Arias (Diplomático)

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