Opinando sobre Cuba

¡A mí si me gusta la política!

"La política es obra de los hombres, que rinden sus sentimientos al interés, o sacrifican al interés una parte de sus sentimientos."
José Martí

Muchos describen a la política vulgarmente como lo más cochino, refiriéndose a una de las prácticas de la vida mas lindas que existen, porque confunden el arte de la política con el uso que de ella hacen los políticos. Políticos que en ocasiones son tan corruptos que le hacen competencia a los cerdos. He escuchado a muchas personas decir: "A mi no me interesa la política." "Yo no me meto en política." "La política es lo mas sucio que existe." Y yo percibo esas expresiones, no como un acto de cobardía, sino de haraganería, de apatía. Un pretexto para no hacer lo que se debe hacer. Pues hay quienes no saben diferenciar lo que es política y lo que es patriotismo. No concibo a un cubano que en estos tiempos no esté debidamente informado de lo que ocurre en el mundo. ¡Política es todo! Desde que te encuentras con alguien y preguntas ¿Cómo está? hasta que negocias un precio, una posición o enamoras a una mujer o debates un problema social que concierne o no a tus intereses. ¡Intereses, todos son intereses he ahí donde radica el problema! Muchas personas ingresan en el terreno político para cuidar, mantener, y acrecentar sus intereses.

La política es tan importante que rige casi todos los aspectos de nuestras vidas. Hasta en los comerciales se dirige lo que debemos y no debemos comer. ¡Hasta nos atemorizan a diario! Un día el café, el vino y el chocolate es malo y al siguiente es bueno. Todo de acuerdo al intereses de no se sabe quien. La ética brilla por su ausencia en política y en el mundo. Recuerdo que en Cuba en los comerciales se cuidaban de atacar al contrario. El café Pilón no mencionaba para nada al café Regil y viceversa, la cerveza Hatuey no nombraba, para nada, a la Cristal, así sucedía con casi todos los productos abundantes de aquellos bellos tiempos de la Cuba republicana. Sólo mencionaban lo bueno que era lo que estaban promocionando.

Pero los tiempos han cambiado de forma tan dramática como veloz. Para triunfar en la política, en los negocios, en la vida social tienes que atacar y asesinar la reputación del contrario. En tiempos de elecciones no existe anuncio político pagado que un político deje de atacar, de cualquier manera al contrario. Y esto ocurre también en nuestras vidas. Basta media vez que alguien advierta que por cualquier motivo, o por tu culpa pudieran peligrar sus intereses, sus posiciones, y/o sus aspiraciones futuras, para que comience un rumor, un chisme, un ataque tras bastidores, y un aislamiento en tu contra. Los mediocres no son capaces de salir al paso de los embusteros, que con muy malas intenciones propagan todo lo malo que puedan sobre tu persona. Y lo más lamentable de todo es que quien último se entera de todas las calumnias que han levantado a tu alrededor eres tú. ¡Quien lo empezó todo nunca da la cara!

A los que nos gusta decir las verdades de frente no tememos a un debate serio con cualquier persona que también quiera exponer sus ideas políticas. Recientemente le expuse a un conocido que yo creía que los que apoyaron, y todavía apoyan (aunque en secreto) al impostor Collera Vento también eran unos traidores. Ahí terminó el dialogo, pues esa persona expresó que conmigo no se podía discutir. Cuando las personas evaden ciertas peguntas, y no tienen argumentos para sostener una discusión o un formal debate con el debido respeto, considero que son unos fracasados. ¿Quiere verse algo más interesante que los debates presidenciales? Los que vivimos bajo la feroz dictadura de los Castro durante tantos años nunca vimos una muestra más evidente de lo que verdaderamente es la democracia. De lo que realmente es la política. Por desgracia, la prensa complaciente y los moderadores no son lo imparciales que debían ser. Siempre tiran a la izquierda. Y esto se vio en el último debate cuando Obama no pudo ocultar su desconcierto al ser cogido en una gran mentira como lo ocurrido en la embajada en Libia. Y la moderadora, se apresuró a apoyarlo. Después tuvo que reconocer que Romney tenía razón. Si algo no tolera el pueblo americano es que le mientan tan flagrantemente. Romney debe utilizar, hasta la saciedad, este episodio en el próximo debate el lunes 22 de octubre. Bill Clinton supo, por su carisma, su inteligencia y su retórica, saltar ese escollo de haberle mentido al pueblo. No creo que Obama tenga la misma suerte. Lo de Libia está más que latente.

Nadie ignora que la política en EU se ha convertido en una multimillonaria industria. Los anuncios políticos pagados se han dedicado a atacar al contrario en vez de exponerle al pueblo el programa, o el plan de su futuro gobierno. Desdichadamente muchos pierden la perspectiva y votan por el menos bueno. Algunos, cansados de tanta verborrea, deciden, desafortunadamente, no participar en el sagrado deber ciudadano de ejercer su derecho al voto. El mayor privilegio que esta gran nación le da a los inmigrantes es poder participar de este bello proceso que son las elecciones.

José Martí también dijo que "En la política, lo real es lo que no se ve." Acostumbro, como muchos, a fijarme con mucha atención en el lenguaje corporal, de los participantes en los debates. Al televidente llamó considerablemente la atención la risita burlona del Vicepresidente Joe Biden, que en vez de ayudarlo lo perjudicó. Los demócratas, y la política demagógica y fracasada de Obama, que sigue culpando a Bush del desastre que hoy existe en EU, se apoyan en la prensa, en las mentiras y en las también, a veces, mentirosas encuestas. Los Clinton, los Obamas, y muchos en el Parido Demócrata, desde que se despiertan hacen política. ¡Claro, viven de ella!

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