Opinando sobre Cuba

¡Cada cerebro es un mundo!

“Quien afronta a los hombres, y les hace mirar en sí, es abandonado por los hombres, si no lapidado con furia”
José Martí

Lo más fácil en el ser humano ya no es criticar, ¡NO! Ahora tampoco es más fácil atacar los  criterios de cada cual, mucho mas fácil es tratar de obligar a que pienses igual que ellos, aunque sea con una imperceptible sutileza. Los cubanos tenemos el uno en eso, y el sistema castrista ha contribuido bastante a desarrollar esa “virtud” en cada cerebro cubano. Tuve un maravilloso tío, Juan María Lemagne Romero, (QEPD) que en las conversaciones con quien escribe, repetía siempre que se debe aceptar el criterio de los demás, pero al mismo tiempo exigir que se respeten los tuyos. Recuerdo en una asamblea de servicios de mi centro de trabajo en Cuba, (Porque viví 24 años bajo el nefasto régimen de los Castro) que expuse una idea ante los pronunciamientos de quien estaba dirigiendo la reunión criticando la poca asistencia a esas “importantes” reuniones. Yo le expresé que tenía que decírselo a quienes no asistían, porque los que estábamos presentes no éramos culpables de sus alegaciones. Saltó un atorrante, adulador y más, que me dijo: ¡No estoy de acuerdo con UD compañero! A lo que serenamente le respondí que no me interesaba que estuviera o no de acuerdo conmigo, que esa era mi opinión y punto. Silencio total.

Al arribar a esta gran nación, descubro que mi tío tenía mucha razón, porque aquí hay libertad de expresión, pero después de tantos años, me sorprende que en este país hay individuos que escriben en periódicos e Internet, y hablan por la radio, no sólo criticando, repito, la forma de pensar de los demás, también atacando y tratando de poner a la audiencia radial, lectiva y televisiva, contra las opiniones que de corazón uno siente aprovechando el vinculo fraternal que tienen con los que están constantemente en comunicacion.

Cuando llegué a este país sólo me preocupaba el asunto de Cuba, pero al mismo tiempo como los cubanos se inmiscuían en la política local y nacional. Traté por todos los medios de que nunca se mezclaran mis sentimientos patrióticos con la política de este país. Hasta el día que me hice ciudadano y fui a votar como republicano en el Bronx, NY bajo la presidencia de Ronald Reagan, para mi el mejor presidente que ha tenido este país. (Y aquí doy mi primera opinión) Resulta ser que los que estaban a cargo en las mesas electorales, todos demócratas, me dijeron que yo no estaba inscripto, por lo tanto no podía votar. ¡Y no pude votar!

Hace un tiempo tuve el atrevimiento de postear en Facebook que no concebía que un cubano perteneciera al Partido Demócrata o votara Demócrata. (Otra opinión con todo mi derecho) Y lo avalé con que todos los que pertenecen al Partido Demócrata no son comunistas, pero todos los comunistas pertenecen al Partido Demócrata. Y puse otros ejemplos de Políticos Demócratas que, en mi opinión, son unos farsantes y unos corruptos, etc. ¡Para que fue eso! ¡Lo que me cayó encima fue de ampanga! Estoy aun en FB gracias a Dios, a todos los Santos y a mi voluntad de rendirme sólo ante Dios.

Las experiencias de uno, muchas veces no las entienden otros. Tengo un amigo que veía mis pensamientos como una paranoia pues yo le explicaba que las actitudes que hacia mi tenían los “hermanos” era por cuestiones raciales. La cuestión racial hay veces que está implícito aunque no nos demos cuenta. Yo le respondía que él podía darse el lujo a pensar de esa forma porque él es blanco, por lo tanto contra él no existían los ataques que yo sufría. Es diferente vivir como blanco y otra vivir como negro. Recordemos que los improperios que le decían a Reina Luisa Tamayo no era tanto por su justa oposición, sino por el color de su piel cuando la llamaban “negra de m.” No olvidemos tampoco que los Castro no tienen a muchos negros en posiciones de importancia, siendo la población negra mayoría en Cuba. En Cuba hay racismo, hubo racismo y habrá racismo. Igual o peor que como lo hay aquí en EU y en el resto del mundo. Por muchas de estas cosas me he vuelto algo rebelde, más irreverente, y ha estimulado aun más mi instinto. ¡Hoy no creo casi en nadie!

Expongo este largo preámbulo porque leí en el semanario LIBRE una columna de José (Pepe) Martel, de Miami, FL. haciendo alusión a mi escrito “El crimen de Herman Cain.”  No puedo desvincular la inteligente, adornada y perfumada forma en que engalana este señor mi derecho a opinar con el titulo de su columna, y su conclusiva opinión de que Herman Cain “está de hecho descalificado” Y tratando mas aún de destruirlo, aunque con mucho tacto y mas sutileza. O sea que él, como profeta cubano, se anticipó al mismo Sr. Cain y a cualquier juez. Y tiene razón el Sr. Martel, en asumir que somos apasionados. ¡Tenemos nuestras razones! Somos apasionados porque somos cubanos, de lo contrario fuéramos de otro planeta o de otro país. ¡Si yo no fuera apasionado no fuera cubano! Ceo que debe tenerse pasión en todo lo que uno hace. Porque la prensa y las que se prestaron fríamente, y sin pasión, a ese juego sucio lograron su propósito. No sé como podrán dormir tranquilas esas personas cuando no sólamente han destruido el sueño de un individuo, han sembrado la duda y la desconfianza en un matrimonio, y en una familia, que creo no lo merece.

Creo que nunca debe perderse la perspectiva, tampoco dar consejos a quienes no lo piden. Y en el problema de Herman Cain ha habido algo de racial y también de partidismo. Estoy seguro que el Sr. Martel no ignoró eso, pues aconseja muy despacito que “se debe ser paciente e imparcial” cuando el menos imparcial en su “Comento a mi forma y antojo” es él.

0
0
0
s2sdefault

Los comentarios están cerrados en este artículo