Humor cubano

Ruego que no haya malos entendidos con lo que voy a decir, pues solo es una opinión personal y generalizada, pues en todos los países hay todo tipo de gentes y entre ellas se encuentran muchas excepciones.

A mí, como extranjero, me resulta muy difícil entender el sentido del humor cubano, ese sentido del humor del que tanto presumen.

Miren, para mí el sentido del humor consiste en reírse de todo, siempre y cuando comiences por reírte de ti mismo, que te levantes por las mañanas, te mires al espejo y pienses que eres digno de risa, sin que ello se convierta en ningún tipo de complejo, pues ¿quién es perfecto en este mundo?. Después sales a la calle, te encuentras con alguien de confianza y te ríes de él, siempre sin maldad alguna y con el respeto que te merece,  y te resulta hasta gracioso que se ría él también de ti. Nunca he encontrado problema alguno con eso.

He observado, que muchos cubanos no tienen el mismo concepto, les gusta bromear con todos, pero no entienden cuando bromean con ellos, es más, por regla general lo consideran hasta un ataque. Es por eso que la convivencia a veces se enrarece, no por culpa del cubano, no por culpa nuestra, solo es por diferencia de conceptos.

Y, cómo no, hay cubanos muy graciosos, así que lo mejor que podemos hacer es reírnos todos, ¿no les parece bien?.


El Pollo

EL POLLO (1). 1993.

No sé si habrán notado que los cuentos ahora son muy directos, muy a decir lo que tienen que decir, muy bang, al asunto enseguidita. Antes los cuentos eran diferentes. ¿Alguna vez te fijaste en la cantidad de vueltas que daba Edgard Allan Poe, por ejemplo, antes de entrar en materia? Y ese sí que era un gran cuentista, capaz de pararle los pelos de la nuca a cualquiera. Es por eso que yo me empeño en comenzar mis cuentos la mayoría de las veces con una disquisición que no le entre al tema de manera muy frontal, sino que me gusta empezar con algo que toque el argumento sólo, digamos, de refilón. Por ejemplo, decir que mi esposa me envía un correo electrónico desde Ginebra y me relata que ha cenado en un restaurant tan lujoso como los que existen en otras ciudades europeas y tan caro como sólo pueden existir en Ginebra. Pero lo que me cuenta como una rareza no es que comió, sino que comió medallones de avestruz y que tenían un sabor delicioso.

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¡Visitación Olay, sin pecado concebida!

A Iraida, mi madre, la más parecida, que conozco, a este personaje.

Ella nunca fue una mujer común, ni siquiera en el vientre de su madre. Cuentan que cuando Aparecida tenía más de cuatro meses de embarazo ya le sentía llorar en sus entrañas y hasta hubo momentos en que juró que la niña le susurraba lo que debía y no debía hacer.

-- Esta será una chiquilla muy juiciosa, decía con orgullo maternal.

Durante el embarazo Aparecida nunca sintió predilección por las guayabas verdes, ni los mangos tiernos y mucho menos por los limones con sal. Sus mayores antojos consistieron en largas visitas a sus amistades y conversaciones hasta altas horas de la madrugada. Con ella no valía poner escobas detrás de las puertas ni echar cenizas a la entrada de las casas en señal de espanta gentes. Por ello, cuando la niña nació fue bautizada por la comadrona como Visitación, en alusión a la manía de su madre que era comentario de todo el pueblo. Aparecida consintió en mantener ese nombre en pago a los buenos servicios de la partera, pero siempre dijo en señal de desacuerdo que más que un nombre parecía un nombrete.

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Asesinaron a Fidel Castro

Cuento infantil para tiempos de Guerra

Me enteré por fuentes "confidenciales" (como María Elvira), que al tipo lo partieron en su propia cama. Ya saben ustedes todo el corre-corre que hay en la isla cuando se forma una burumba como esta. Dicen que las banderas estarán a un tercio del asta y que el luto se mantendrá cinco años, ¡dime tú!, si se rompe el hermano y se suman los dos lutos, hay pa'rato, porque en estas cosas esa gente anda en serio.

Como les dije, la cosa está en llama en La Habana, el tipo del chivito y la sonrisa cínica convocó a la plana mayor de la "agentura" (esa palabrita también me la aprendí en el programa de María Elvira) Fue una reunión relámpago en uno de los edificios del "aparato", ahora me detengo un instante y debo llegar hasta el foro "Secretos de Cuba", allí hay de todo como en botica… Demasiados edificios mis amigos, la gente del aparato tienen ocupada media Habana y Miami, que si Línea, el Herald, 100 y Aldabó, Villa Marista, el DNI… no estoy pa'eso. ¡Metan la reunión en cualquier lugar!

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Albañil, rústico y cejijunto se liga una mulata

A Rosendo cincuentón, soltero forzoso y de profesión albañil. La naturaleza no le había dotado de una esbeltez masculina pasable o del montón como para que se apreciara en ese primer vistazo al cruzarte con él que te fijes, llamándote la atención de forma agradable o todo lo contrario, eso depende claro está según cada caso.

De Rosendo podríamos decir que en él destacaba su tez tostada por el Sol y sus cejas tan pobladas que más bien parecían en su frente un espeso bigote empalmao. (Es decir, hasta los pájaros podían anidar en él)

La falta de mujeres casaderas que había en el pueblo de Rosendo y dada la fiebre de hembras que padecían los mozos del pueblo. Hacía que en el bar de Faustino los sábados por la noche proyectara películas porno. Esto era para los solteros como para los católicos la misa de 12. Pero eso no era suficiente para Rosendo que echaba de menos cuando hizo la mili en la capital de su provincia, que los demás reclutas se lo llevaban de titis y podía desfogar así toda su virilidad, pagando claro.

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Mi bautismo

Yo estaba cansado. Extenuado. El primer vuelo (Habana- Madrid) había durado casi ocho horas, el segundo, Madrid- Tenerife, unas dos horas y media. Pero a pesar del cansancio me sentía por lo demás muy bien. Contento. Divisé a mi esposa y a mis hijos entre las personas que esperaban un poco más allá del control de aduanas en el aeropuerto de Los Rodeos, en La Laguna, Tenerife. Ellos me saludaron y gritaron un par de palabras. No escuché qué decían. El gendarme del control de pasaportes verificó todos mis papeles y me dejó pasar con un gesto afirmativo de su cabeza.Junio del 2000. Hacía calor, aunque no tanto como esperaba. Abracé a mis hijos y a mi esposa. Cogimos un taxi rumbo al centro de la ciudad, Santa Cruz.

El auto avanzaba veloz. Nos dejó bajo unas arboledas. Una rambla umbrosa salpicada de bancos, jardines y estancos. Pagamos el viaje y mi hijo me arrastró a un estanco donde vendían periódicos y revistas. Traía en el bolsillo unas pesetillas de Cuba. Compré un helado, una revista y unos chicles

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La paja de Manolo

A mi amigo, Manolo, le indicaron un espermiograma. Llevaba cinco años casado y no preñaba a la mujer. Vino a verme y me preguntó cómo se hacía aquella prueba. Por lo que sabía, no era difícil. Te masturbabas y luego analizaban el esperma en un laboratorio. Con ello sabían la cantidad de espermatozoides por milímetro cúbico, su movilidad, morfología, etc.

— Ah, entonces no es difícil. Te pajeas y ya, ¿ no?— me preguntó el día que vino a consultarme.

— No, en realidad es bastante fácil. El problema está en que tienes que hacerte buen cráneo. No es fácil pajearse a palo seco.

— Eh, ¿ y no aparece ninguna enfermera para ayudarte?

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El argentino

*Que no se me ofendan los argentinos, porque bien pudo ser otro turista cualquiera, ¿ok?

Nora había conocido a un argentino en uno de sus habituales- casi diarios- paseos por el malecón. Usaba un atuendo propicio para atraer la atención de los “ pepes”. No llevaba mucho tiempo en ello, sólo unos meses, y hasta ahora lo único que tenía resuelto era una carta de invitación para Suecia, pero no estaba muy convencida en marcharse a un lugar tan lejano, con inviernos largos y veranos cortos. Eso le contaban los pocos cubanos, casi todos marineros, que en alguna ocasión habían visitado ese país. Lo de ella era el trópico y mientras pudiera resolver sus cosas en él, no tenía porque meterse en la boca del lobo, yéndose a un país tan diferente al suyo. El novio de Nora, Ribaldo, era tan mulato como ella. Alto y vigoroso, con los ojos verdes. Ella los tenía azules. Ambos hacían una bonita pareja.

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Me llamo Fidel Castro Ruz, el gusto es mío

He vivido tan intensamente hasta el día de hoy que, si me muero mañana, puedo darme por satisfecho…

No es que yo sea muy viejo, o me haya cansado de vivir; no es que me haya vuelto loco o esté bajo un repentino ataque de vejez, es que gracias a eso, cuando días calurosos como el de ayer me empujan a degustar una cerveza fría, puedo siempre mirar atrás y encontrar una anécdota que haga reír o llorar según sea el caso.

Ayer, cerveza por medio, me contaba sus méritos un izquierdoso que viajó a Alemania a protestar contra la celebración de la cumbre del G-8 y regresó apestando a marihuana. Uno de esos personajes que odian el capitalismo desde su lado más rosado me enumeró las piedras que lanzó, los autos que incendió por allá y el orgullo que siente por ello. Pues este “culirosado” que no tiene cerebro ni problemas que resolver al enterarse que soy cubano, me confesó que su sueño dorado es hablar al Comandante en Jefe. – Pues, mira chico, yo no he hablado una, sino tres veces con él…- le dije y poco faltó pa´ que me hiciera la Ola. Cuando se recuperó del orgasmo (el izquierdoso, no Fidel Castro) me preguntó por todos los detalles de tan memorable hecho, cuenta, cuenta… imploró:

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Dr. Charles pa´ servirles, un cubano más

Allá por los años 70, circulaba por las calles de los barrios habaneros un negro pulcro y elegante a más no poder. Lucía siempre una impecable bata blanca, almidonaíta y planchaíta como en los viejos tiempos, que llevaba bordado en el lado izquierdo del pecho "Dr Charles".

Sobre sus ojos llevaba unos espejuelos de fondo botella con montura de plástico imitando carey y en sus pies, zapatos como espejos, en los cuales te podías sacar las espinillas de la cara. Ah, se me olvidaba que en sus manos siempre portaba un maletín de piel negro tipo médico y un periódico.

Tenía una gran peculiaridad este personaje; no sé si habrán caído en que no he mencionado su ropa, pues es que no llevaba nada debajo de la bata, ni pantalón, ni camisa, ni ropa interior. Iba siempre encuero a la pelota, totally naked. Era el Dr Charles, el mayor jamonero, rascabuchador y disparador de toda La Habana, cuya especialidad era enseñar el mandao, sin dejar huella, un mandao que por cierto tenía que doblárselo encima del muslo cuando iba a cagar. Tremendo filete tenía el consorte.

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Burro triste

La primera vez que Sisí se encontró con él corría el año 72, fue en una escuela improvisada de Jaimanitas que quedaba muy cerca del Círculo Social. El ambiente era fenomenal en aquel centro de estudios donde se reunieran viejos compañeros de navegaciones. La mayoría de ellos jóvenes aún y con ese carácter alegre que los distingue del resto de la humanidad. Los horarios de recreo y almuerzo se gastaban entre eternas bromas. Nadie sabe cómo llegaba hasta allí La China, una mulata café con leche que un día tuvo sus quince según manifestaban las huellas de su cuerpo. Ella era diferente a las demás locas del mundo, siempre andaba limpiecita, bien vestida para sus ignoradas posibilidades, rematada con su extravagante estilo de gitana tropical. Gustaba mucho de los creyones de labios rojos chillones, y colgaba de diferentes miembros de su cuerpo algunas toneladas de collares, pulsos y aretes. Para resaltar su opaca hermosura, La China se colocaba siempre un mar pacífico en su cabello casi lacio y muy cerca de la oreja, era de color aproximado al del creyón usado en sus labios. Estaba loca de remate y los muchachos la ponían a bailar flamenco encima de las mesas existentes en el patio, siempre se hacían la misma pregunta, ¿cómo habrá llegado hasta aquí siendo de La Víbora? Entonces no estaba tan loca, y si lo estaba era una loca jodedora porque regresaba cada mañana. Aquello no le gustaba mucho al director de la escuela, un viejo grande y gordo como una ballena, amargado como cualquier solterón en cuarentena, aunque era casado, militante extremista del que nadie supo nunca, cuál fue el camino utilizado para llegar hasta Jefe de Máquinas, a director de una escuela con tan bajo nivel educacional, y años más tarde a Vanguardia Nacional vitalicio, así era Arche.

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