Humor cubano

Dr. Charles pa´ servirles, un cubano más

Allá por los años 70, circulaba por las calles de los barrios habaneros un negro pulcro y elegante a más no poder. Lucía siempre una impecable bata blanca, almidonaíta y planchaíta como en los viejos tiempos, que llevaba bordado en el lado izquierdo del pecho "Dr Charles".

Sobre sus ojos llevaba unos espejuelos de fondo botella con montura de plástico imitando carey y en sus pies, zapatos como espejos, en los cuales te podías sacar las espinillas de la cara. Ah, se me olvidaba que en sus manos siempre portaba un maletín de piel negro tipo médico y un periódico.

Tenía una gran peculiaridad este personaje; no sé si habrán caído en que no he mencionado su ropa, pues es que no llevaba nada debajo de la bata, ni pantalón, ni camisa, ni ropa interior. Iba siempre encuero a la pelota, totally naked. Era el Dr Charles, el mayor jamonero, rascabuchador y disparador de toda La Habana, cuya especialidad era enseñar el mandao, sin dejar huella, un mandao que por cierto tenía que doblárselo encima del muslo cuando iba a cagar. Tremendo filete tenía el consorte.

Caminó La Habana bien y la lleno de historias que podrían llenar miles de páginas, pero yo me acuerdo de las más curiosas y, con su permiso, las voy a contar.

Su acción más vulgar consistía en llegar a la parada de la guagua con aire preocupado, mirar continuamente el reloj con una sensación de fastidio, mientras localizaba con el rabo del ojo una buena jeva. Una vez localizaba se le acercaba de guilleten y demás y....

- Psssssst, señorita, compañera- se dirigía a ella muy finamente

- Oiga, usted la de la javita roja-

La niña giraba la cabeza y con un estilo único, el ambia se echaba a un lado la bata previamente desabrochada y le mostraba el cuero en su máxima expresión. Imagínense la escena, la chica quedaba anonadada, no se sabe si por el descaro o por el tamaño del animal, y tardaba segundos en formar el bateo, segundos que aprovechaba el socio para recomponerse la bata y salir andando rápidamente, mirando con fastidio el reloj, que por cierto no andaba, y maldiciendo al gobierno por la situación del transporte.

- ¡Esto es increíble, si alguien se está muriendo, se muere, que vergüenza! Al cabo, la niña recuperaba el habla y ya tu sabes

- ¡Hijo e puta, cabrón, vete a enseñarle eso a tu madre!-

- ¿Qué le pasa compañera?- en Cuba siempre hay un hombre dispuesto a ayudar a una mujer en apuros

- Ese hombre me ha enseñado toa la cosa, ¡maricón, ojala te la corten!

- ¿Pero quien?-

- Ese el de la bata blanca, será hijo e puta-

- Pero compañera ese señor es un doctor que posiblemente vaya corriendo a ver un paciente, todo el mundo lo ha visto-

- Doctor pinga, tremendo jamonero, maricón, enseñándome el tolete y ¡que toletón!-

Mientras se formaba el titingó y todo el mundo pensaba que la tipa era una candidata a ingresar en Mazorra, ya Charles había ganado la esquina y se había esfumado como en las películas de misterio.

Era un día bonito y caluroso, de esos días que te levantas con unas ganas de dar caña del carajo. Charles llegó a la panadería de Estrella y Angeles, tempranito.

- Oye panga, dame una libra de pan, acabá de sacar, que te haga quemaduras de tercer grado-

Qué rico era el pan ese acabao de sacar, tiernito y calentito, le cortabas el piquito, le metías el dedo y le sacabas la masa y le echabas leche condensada, que rico, a que sí. Coño, ya me he perdío comiendo mierda

Chucho el panadero, cogió la libra, la metió en un cartucho y se la extendió a Charles.

- Mañana te pago ambia, estoy muerto-

- Estas hecho un cara e guante-

Y así, con su libra en su cartucho en una mano y con su maletín y su periódico en la otra, con aire desentendido y melancólico; llegó a la parada de la 23. Llegó la guagua, subió fácil, era temprano, y empezó a otear el horizonte en busca de algo bueno. Lo encontró, una rubia de buen ver, estaba sentada en asiento de pasillo en el fondo. Caminó hasta allí sin prisas, pidiendo permiso en alta voz para demostrar su exquisita educación a todos y se situó justo a un milímetro de la rubia.

- Eh! oiga señor, qué pasa!- la rubia lo miraba fijamente a los fondos de botella.

- Dígame, dígame......- haciéndose el bobo.

- Me está molestando- dijo , pero al bajar la vista, vio que entre la entrepierna de Charles y su hombro había un cartucho- ¿qué lleva usted ahí? está caliente.

- Ah perdone, es una libra de pan recién comprada, si le molesta la quito-

- No, no no hay problemas, perdone pero es que hoy en día hay mucho descarao por ahí y una nunca sabe, perdone, ya veo que es usted una persona decente-

La confianza y el airecito que penetraba por la ventanilla hicieron efecto en la rubia y perdió legal, se durmió en los laureles, pero de verdad. El consorte se sacó la mandarria, la sustituyó por la libra de pan, colocó por una lado el maletín, por el otro el periódico y hasta mañana vida mía. Hasta Lawtón fue el tipo en la gloria, con la cabilla en plena fusión. La rubia soñaba y tó, y se retorcía nadie sabe si eran sueños eróticos o que tenía hambre, pero ya tu sabe el subconsciente siempre está en la maldad y entre sueños. La socia se dio cuenta que la calentura del pan no dura tanto.

- ¡¡Pero oiga!!, habrase visto, pero....-

Pero Charles que era más rápido que el viento ya había guardado el revolver y se batía en retirada, tenía en el lugar de los hechos, la libra de pan, fría.

- Que coño me tenías tu pegado en el hombre cacho e cabrón-

- La libra de pan-

- Pinga la libra de pan, eso está más frió que la pata e un muerto y yo tenía algo caliente y duro pegao y además el pan no es tan duro-

- Señora, mejor me voy estas cosas me dan mucha pena- esto lo dijo en estampida y buscando la puerta.

- Oye niña lo que te tenía pegado era el pan, ese hombre es un hombre decente, es hasta doctor y tó- salió una defensora

- Que no era el pan repinga, que era algo duro y no olía a pan-

Ya Charles había ganado la puerta y sólo quedaba que se abriera como la cueva de Alí Babá, "ábrete sésamo, ábrete sésamo coño que me van fusilar en la guagua esta".

De pronto, gritó un maricón que estaba delante de el, en la mismísima puerta.

- Oye caballeros, yo creo que no es una libra e pan ná porque lo que me está recostando este tipo si es el pan, será el Pan de Guajaibón a juzgar por las dimensiones-Ya tú sabe, se formó el despelote

- Ya ve, descarao, atájalo que es un jamonero- gritó la rubia

Las puertas se abrieron milagrosamente y a empujones saltó al asfalto, detrás dejó la multitud enardecida.

-Ataja, ataja, jamonero, hijo e puta, escoria, gusano-

La cosa se le puso mala al personaje un tiempo, porque lo circularon, su actividad se redujo durante un tiempo a disparar en el malecón, lugar de singueta tradicional como el son. Pero estaba aburrido, no había emoción. Y entonces fue que se le ocurrió la última de los muñequitos, algo que iba a marcar un hito en el jamonerismo mundial, la tapa al pomo, vaya.

Llegó a la parada como de costumbre mirando el reloj que no se le veía ni la esfera de lo sucio que estaba. Era la primera parada de la ruta 2 y había poca gente, perfecto para la trama que había urdido. Vaciló el panorama y escogió la victima, una mulatona con cara de buena gente, Llegó la guagua, subió lentamente y se sentó justo en el asiento de atrás de ella.

Abrió el periódico Granma en cualquier página y comenzó a cantar noticias imaginarias

"El gobierno americano recrudece el bloqueo contra Cuba, anunciando nuevas medidas que.....

- Qué cabrones, nos quieren aplastar de todas maneras- comentó

La mulatota se mediogiró en el asiento ya tu sabes como, que si pero que no, tu me entiendes.

- Piensa que se puede doblegar a un pueblo revolucionario y decidido, ni matándonos de hambre lo conseguirán- se interesó

- Y dígalo compañera, cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla, como dijo nuestro comandante-

La mulata asintió y se enderezó en su asiento con una sonrisa afirmativa.

"Aumenta la drogadicción y la violencia en los países capitalistas, se pierden los valores y.........."

- No, no puede ser, esto es increíble- su voz hizo que la mulatona se moviera inquieta en su asiento.

"La madre que se comió al niño", una madre que se encontraba................

- ¡¡¡¿Como?!!!-

La mulatona no pudo más, con la angustia dibujada en el rostro, se giró esta vez totalmente hacia el asiento de atrás y se encontró de cara a la verdad. Ante ella estaba Charles con el caballo en la mano, relinchando y tó, ¡¡¡candela!!!.

- Pero....será maric.......- los ojos desorbitados, las ventanas de la nariz dilatadas, el rostro totalmente descompuesto, cayó como un saco e papas en el pasillo.

Rápido y profesional salió Charles al pasillo y tomando de las axilas a la desmallada, la tendió en el asiento.

- ¡Hay algún médico, por favor!- empezó a gritar el personal.

- Tranquilidad Juan Francisco, que aquí está el facultativo- dijo señalando con el índice de la mano derecha el bordado en la parte izquierda del pecho de su bata- yo soy el Dr Charles.

Como todo un galeno experto, tomó el pulso de la mulatona, desabrochó su blusa y empezó a darle un masaje en el pecho, comprobó otra vez el pulso y otro masaje. No contento, echó hacia atrás la cabeza de la enferma y se dispuso a hacerle un boca a boca.

En ese momento abrió los ojos la socia y ya tú sabes

- ¡¡¡Aaaaaaaaaahhhhhhh!!!!, hijo e puta, maricón, me cago en la resingá e tu madre- tremenda locura, chango con yemaza, la socia cogió una javita que yo creo que tenía hasta una plancha dentro, y a javaso limpio, ¡pim! ¡pam!

A duras penas la gente se la quitó de encima y un ocambo, envuelto en canas, le dijo:

- Pero niña si ese señor te ha salvado la vida, es médico-

- medimorronga e lo que e, ese maricón me ha sacao la pinga aquí en toa la guagua y ¡que clase e pinga!- gritaba la mulata forcejeando con el ocambo y mostrando con ambas manos el tamaño de la causa de su desfallecimiento.

A todas estas ya Charles tó achichonao, aprovechando la confusión reinante, había ganado la calle fácilmente, porque los chofer en Cuba cuando hay bateo gordo se paran y abren las dos puertas por si las moscas. - Pero compañera usted tiene alucinaciones-

-Alucinaciones de qué pinga, pero no se han dado cuenta de que ese singao no tenia pantalones- vociferó la socia

Todo el mundo se quedo pasmao y con cara e comemierda como en las fotos de familia.

Mientras tanto Charles había doblado la esquina e iba echando tremendo tacón calle abajo, cuando hizo aparición la ley en forma de un carro de la PNR, la fiana pa que me entiendan.

Aaaaaaaaaaaaaaa, aaaaaaaaaaaaaaaa- era la fiana de antes

- Deténgase ciudadano, deténgase- gritaban los monos con altoparlante.

Le atravesaron el Alfa Romeo delante

-Levante las manos y péguese a la pared, no se mueva-

Los dos policías salieron cohete en mano, pero uno de ellos se fijó en el bordadito del pecho.

- ¿Es usted médico?-

- Siiiiii- Charles cacao

- ¿Y por que corre?-

- A una viejita le ha dado un infarto y la ambulancia del hospital se ha roto, yo no tengo carro y las guaguas no pasan, no me queda mas remedio que ir corriendo, se muere la pobre viejita- esto último lo dijo con lágrimas en los ojos

Imaginate, los policías, como en Cuba nada es imposible, el Charles se los jamó total.

En esto que el personal de la guagua se había envalentonado y venía por la otra cuadra con tó el barrio a retortero, a liquidar a Charlie, capitaneados por la mulatona y el ocambo. Hasta el chofer había dejado la guagua encendía en medio de la calle y se había sumado a las masas enardecidas, parecía la película del acorazado Potemkin. Charles largo al fin, al verlos venir con el rabo del ojo, se dirigió a los policías.

-Compañeros, por favor, ¿por qué no me llevan?, solo ustedes son capaces de llegar a tiempo, salven a esa pobre abuelita que puede ser la de cualquier cubano-

- Claro, como no se nos había ocurrido, venga compañero, rápido- dijeron los policías abriendo la puerta de atrás.

Como una flecha se montó y vio con cara compungida como llegaban las masas enyerbas.

- AAAaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa- partió la fiana chirriando las ruedas.

La mulatota que venía escopetea, frenó y doblándose por la cintura hacia delante, empezó a hacer unos gestos con cabeza, brazos y hombros que parecía que había entrado en trance

-¡¡¡ Hijo e puuuuuta, maricoooon, singaperras, pinga e palo, hijo e maminga. Singaaaaaooo, singaaaaaaaaaoo, ojala te coja el sida!!!-

El ocambo puso su mano sobre sus hombros y le dijo.

- Tranquila compañera, se ha hecho justicia, tranquila, está en manos de los agentes-

Y subiéndose en una pila de escombros, se dirigió al personal.

- Compañeros, una vez más hemos visto como la eficiencia de nuestra Policía Nacional Revolucionaria se ha encargado de que no queden inmunes los desmanes de los elementos antisociales que desgraciadamente nuestro gobierno revolucionario no ha podido erradicar de nuestro glorioso país. Vayamos ahora a cumplir con nuestro deber de revolucionarios de hacer un mitin repudio en la estación de policía y de acusar colectivamente a esa escoria, de ofender los principios revolucionarios de nuestra compañera. Si avanzo sígueme, si me detengo empújame, si retrocedo mátame; PATRIA O MUERTE VENCEREMOS-

- ¡Viva la PNR!-

- ¡Viva la revolución!, ¡Viva Fidel!-

-Caballero, yo necesito un hago constar pa´l curralo- se oyó

- ¿Qué pasó caballero?- preguntó un chismoso acabao de llegar.

- Nada, parece que cogieron a uno poniendo una bomba y se lo ha llevao la monada-

Mientras tanto, en otro barrio cualquiera, Charles se despedía de los monos en la puerta de un solar.

- Muchas gracias, si quieren pueden irse, la ambulancia no tardará en llegar-

-¿Pero no estaba rota?- preguntó inteligentemente uno de los monos

- Ya la habrán arreglado, confíen en el Dr Charles- dijo expidiéndose con un saludo militar, mientras entraba al solar.

A toda carrera atravesó el patio y salió por otra entrada que el solar tenía a otra calle

- Coñó qué susto, tengo que retirarme un rato y buscarme una jeva o algo de eso- Pensaba mientras pasaba enfrente de una parada donde hermosas jovencitas lucían su celulitis con shorcitos que les dejaban toa las nalgas fuera.

Se paró a respirar, guardo el pañuelo, resopló, se arregló la bata, cruzó la calle, miró con fastidio el reloj y recordó un antiguo refrán cubano: "árbol que nace torcido pa´l consumo nacional"

- Eh niña, jovencita, oye muchachita.....-

Mientras tanto de la ventana de una accesoria de un solar salía la voz del Beny

Ay mi Cuba, ay mi Cuba, como te quiero mi Cuba

Jueves, 04 de Agosto del 2005

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