Historia de Cuba

Nuestros hombres en Miami

Ninguno de los cinco espías de Fidel Castro encarcelados en Miami se parece a Jim Wormold, el pintoresco agente secreto de la novela de Graham Green, “Nuestro hombre en La Habana”. Tampoco tiene ninguno de ellos los rasgos de Alec Guinness, quien interpretó magistralmente el papel de Mr. Wormold en la versión cinematográfica de Carol Reed.

Los “cinco héroes” como se les denomina en Cuba, son verdaderos profesionales del espionaje muy bien entrenados por los servicios de inteligencia de la isla que durante 52 años han demostrado una gran eficacia. Sin embargo, ellos fallaron. Los cinco fueron detenidos en 1998, juzgados y condenados a penas de entre 15 años y cadena perpetua, por espionaje y conspiración. Uno de ellos, René González, alias Castor, termina su condena el próximo 7 de octubre pero tendrá que permanecer tres años en Estados Unidos bajo “libertad supervisada”. El Gobierno cubano ha elevado su habitual tono agresivo contra Washington para exigir el inmediato regreso a casa de René González.

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Marx, Martí y la Cuba del siglo XXI

En la segunda década del siglo XXI, la sociedad cubana, cada vez más globalizada y heterogénea, sigue estando regida por una Constitución que en sus artículos 5º y 39º establece, como ideología de Estado, el marxismo-leninismo y el "ideario martiano". Un país cuyo orden social se vuelve cada vez más multicultural, como cualquiera del planeta, es gobernado desde las premisas ideológicas del republicanismo decimonónico de José Martí y del marxismo-leninismo más ortodoxo que conoció el siglo XX: aquel que se armó doctrinalmente durante la Unión Soviética de Stalin y que colapsó, en la teoría y en la práctica, desde 1989.

Muy pocos países del mundo establecen en sus cartas magnas el principio constitucional de una ideología de Estado. De hecho, fuera de las teocracias islámicas, los únicos que lo hacen son los cinco países comunistas que quedan en el planeta: China, Corea del Norte, Vietnam, Laos y Cuba.

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Un criminal nazi espió a Fidel Castro

La publicación se basa en el expediente de Rauff desclasificado por el servicio alemán de espionaje BND

El criminal nazi Walther Rauff, inventor de los llamados "camiones de la muerte" y acusado de matar a unas 97.000 personas, trabajó para el servicio de espionaje de Alemania Federal como agente en los años 60 en América del Sur, según aseguró hoy la edición electrónica del diario Bild.

La publicación se basa en el expediente de Rauff desclasificado por el servicio alemán de espionaje BND. Rauff murió en 1984 en Chile, cuya Corte Suprema rechazó la extradición a Alemania, indicó DPA.

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Los voluntarios cubanos en la guerra civil española.

Dudo que los centenares de cubanos que vinieron a luchar por la República española tuvieran en cuenta las palabras de Cyrano de Bergerac: "J´ai decidé d´être admirable, en tout et pour tout". Pero, lo cierto es que la decisión de centenares de cubanos de incorporarse a una lucha lejana geográficamente pero cercana en muchos otros sentidos, convierte a estos combatientes en esos frutos hermosos de nuestra especie que existen, han existido y existirán para dar fe de la nobleza de la raza humana.

Denise Urcelay-Maragnès ha elegido a aquellos cubanos que deciden acudir a la España sangrante del 36, para realizar una investigación exhaustiva de sus hombres y mujeres que puede ascender, según lo aquí desarrollado, a unos mil voluntarios. Esta galería de hombres realmente ilustres tiene su contrapunto en personajes como Rolando Masferrer, que tras haber sido brigadista, se incorpora entre los esbirros de las sucesivas dictaduras cubanas.

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La amistad entre Fidel y Gadafi

En marzo de 1977, la tienda de campaña donde vivía el padre de Muamar Gadafi estaba a unas cinco horas de vuelo y a unos cuantos pasos de caballo de Trípoli. Fidel Castro lo constató en persona.

Todo comenzó cuando tras desembarcar del IL62 presidencial por primera vez en Libia, Gadafi le dijo a Castro en la cena de gala que su padre quería conocerlo. Sólo había un problema. El viejo vivía muy lejos en medio del desierto. "Muy lejos", dijo Gadafi, no muy entusiasta del viaje.

"No importa, vamos a verlo. Si quiere conocerme y es tu padre, vamos", le contestó Castro. "Pero, Fidel, es muy lejos", dijo Gadafi. "No importa, chico, vamos a ver al viejo", respondió el cubano.

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El primer cementerio de Cuba

Antes de la colonización española de Cuba, nuestros aborígenes sepultaban a los cadáveres de sus congéneres en las cavernas. A veces los enterraban más de una vez, ofrendándoles adornos, armas y los instrumentos de trabajo del fallecido en vida. Los cubrían con un polvo rojo o los depositaban sobre una alfombra de caracoles, o de conchas nacaradas.

Eran también muy frecuentes los entierros colectivos, colocando en el centro al personaje de más jerarquía en vida.

Las inhumaciones se realizaban justo al lado de las habitaciones de personas que aún vivían, en las cavernas, por supuesto. Las posiciones más frecuentemente utilizadas eran las fetales, boca arriba, o bocabajo.

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La obra maestra del Comandante

La crisis de los balseros de 1994 desencadenó una desconocida explosión popular de agosto 5 de 1994. Estaba yo en La Habana. Arreglaba un Chevrolet del 54 parqueado en la calle pa´ buscarme unos pesos, cuando pasaron como diez tipos gritando: !Se cayó Fidel!

- ¿Qué dijo ese tú?

El dueño del carro me dijo: -Negro, deja esa mierda que esto se jodió. Mejor sale de abajo del carro y vamo´a ver que pasa

Llegamos a la esquina y la gente seguía corriendo, sin saber en que dirección. Llegamos hasta el Paseo del Prado, casi a la entrada del túnel. Por momentos crecía el número de gente gritando y corriendo de un lado para otro. Pasaron varios camiones policiales que hicieron caso omiso a la multitud. Su objetivo estaba al parecer en el puerto pues casi nos pasan por arriba sin siquiera mirarnos.

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