Historia de Cuba

La amistad entre Fidel y Gadafi

En marzo de 1977, la tienda de campaña donde vivía el padre de Muamar Gadafi estaba a unas cinco horas de vuelo y a unos cuantos pasos de caballo de Trípoli. Fidel Castro lo constató en persona.

Todo comenzó cuando tras desembarcar del IL62 presidencial por primera vez en Libia, Gadafi le dijo a Castro en la cena de gala que su padre quería conocerlo. Sólo había un problema. El viejo vivía muy lejos en medio del desierto. "Muy lejos", dijo Gadafi, no muy entusiasta del viaje.

"No importa, vamos a verlo. Si quiere conocerme y es tu padre, vamos", le contestó Castro. "Pero, Fidel, es muy lejos", dijo Gadafi. "No importa, chico, vamos a ver al viejo", respondió el cubano.

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El primer cementerio de Cuba

Antes de la colonización española de Cuba, nuestros aborígenes sepultaban a los cadáveres de sus congéneres en las cavernas. A veces los enterraban más de una vez, ofrendándoles adornos, armas y los instrumentos de trabajo del fallecido en vida. Los cubrían con un polvo rojo o los depositaban sobre una alfombra de caracoles, o de conchas nacaradas.

Eran también muy frecuentes los entierros colectivos, colocando en el centro al personaje de más jerarquía en vida.

Las inhumaciones se realizaban justo al lado de las habitaciones de personas que aún vivían, en las cavernas, por supuesto. Las posiciones más frecuentemente utilizadas eran las fetales, boca arriba, o bocabajo.

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La obra maestra del Comandante

La crisis de los balseros de 1994 desencadenó una desconocida explosión popular de agosto 5 de 1994. Estaba yo en La Habana. Arreglaba un Chevrolet del 54 parqueado en la calle pa´ buscarme unos pesos, cuando pasaron como diez tipos gritando: !Se cayó Fidel!

- ¿Qué dijo ese tú?

El dueño del carro me dijo: -Negro, deja esa mierda que esto se jodió. Mejor sale de abajo del carro y vamo´a ver que pasa

Llegamos a la esquina y la gente seguía corriendo, sin saber en que dirección. Llegamos hasta el Paseo del Prado, casi a la entrada del túnel. Por momentos crecía el número de gente gritando y corriendo de un lado para otro. Pasaron varios camiones policiales que hicieron caso omiso a la multitud. Su objetivo estaba al parecer en el puerto pues casi nos pasan por arriba sin siquiera mirarnos.

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