Historia de Cuba

Un héroe olvidado de la guerra de Cuba

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Se llamaba Feliciano Barrena Galán y nació en Calamonte el 23 de noviembre de 1865. Hijo de Miguel Barrena Ruiz y de María de las Mercedes. Y según el estudio de dos vecinos de Calamonte interesados por personajes históricos locales, Francisco de la Fuente y Andrés Pérez, se sabe que alcanzó el grado de teniente por méritos de guerra. Por la información que maneja De la Fuente, debieron licenciarle en 1898 al enfermar cuando contaba con 32 años.

Feliciano Barrena obtuvo nueve recompensas, nueve condecoraciones. Fue un militar español laureado en la guerra de Cuba. Obtuvo ocho Cruces de Plata, tres de ellas pensionadas aunque no de modo vitalicio y alcanzó el grado de teniente por méritos de guerra, según han podido conocer estos aficionados a la historia del pueblo.

En 1885, Feliciano Barrena, y con 20 años cumplidos, fue sorteado para ir a la mili y la suerte lo envió a servir a Cuba, de donde regresó pasados cinco años. Tras otro lustro en Calamonte (de 1890 a 1895), se presentó voluntario para acudir con el batallón expedicionario de Castilla -en noviembre de 1895- al embarque en el vapor Ciudad de Cádiz rumbo a la guerra y, lo hace con el mismo grado que cuando se licenció: sargento. Este dato lo recoge Manuel Antonio García Ramos en su libro 'De Extremadura a Cuba', publicado por la editorial por Sueños de tinta.

Como puede leerse en su hoja de servicios, Barrena participó en prácticamente todas las acciones y combates dados contra los insurrectos, siendo premiado en casi todas ellas con la cruz de plata con distintivo rojo. Los historiadores locales siguen la pista de Feliciano y averiguaron que fue entonces y, por disposición de la autoridad, cuando se le concedió el empleo de teniente de la escala de reserva retribuida por su actuación personal en los combates que se dieron en el mes de julio de 1897. Este militar laureado en Cuba continuó con su empleo de oficial en el mismo batallón hasta finales de enero de 1898, cuando pasó designado al batallón Alfonso XIII, que operaba en la trocha de Júcaro a Morón, hasta que obtuvo licencia por enfermedad. Pero aquí no acaba la historia de Feliciano. Poco después, en 1910, fue elegido alcalde de Calamonte y se casó en segundas nupcias con una mujer cubana, matrimonio al que Feliciano Barrena aportó una hija, Mercedes Barrena Campos, de su primer matrimonio. Y ahí es donde ya se pierde la pista de este héroe de guerra.

Nadie supo más de esta cubana ni de Feliciano Barrena. Mientras, Mercedes Barrena abandonó Calamonte y se fue a Monesterio, donde se casaría. Feliciano Barrena es el caso paradigmático de héroe ignorado al que el pueblo que le vio nacer y, del que fue alcalde, le debe un homenaje.

Felipe J. Delgado - Hoy

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