Historia de Cuba

Historia de los años 60

Yo vivía en un batey. El bateicito ese se llamaba Silva. Vivíamos en una casa de tablas, todas las casas eran de tabla con el techo de zinc. Mi papá era carretero de caña y yo lo ayudaba en todos los aspectos. Le hice mucho de narigonero, que era lo que más hacíamos allí, halando y esas cosas.

Tenía cuando aquello como siete hermano. La mayor parte del tiempo me la pasaba con mi papá. No había juegos prácticamente allí. Los juegos eran las bolas y la quimbumbia y eso, y el juego de los escondidos por la noche, y la prenda escondida, también. Pero yo casi nunca jugaba, no tenia tiempo, o sea, no estaba en la casa.

Cuando la caña, cuando la zafra, nos levantábamos tempranito, a las cuatro de la mañana, por lo menos, nos llevábamos almuerzo y café y para allá para el cañaveral. Lo que yo hacia era tirar, mi papá la carreta, el cargaba una carreta y entonces lo ayudaba a arrear la yunta, mientras la carreta se estaba llenando, lo ayudaba a recoger cogollo para lo bueyes.

A veces nosotros llevábamos el almuerzo y almorzábamos allí. Otras veces lo mismos compañeros lo llevaban: todo el mundo comía de lo que llevaba, se repartía. Y a veces no comíamos nada y comíamos cuando regresábamos a casa. Cuando llevábamos algo era vianda la mayoría de las veces, vianda a veces arroz con bacalao y eso. Café y agua. Así, luego, por la tardecita regresábamos a casa.

La casa mía tenía unos asientos, una mesa: esa era la sala. Teníamos un gran granerito, de eso donde se echa el maíz a sacar. Para la parte del comedor había un fogón de leña, otra mesa, unos bancos, y tenia dos cuartos. Un cuarto era donde mi papá dormía y el otro donde todos nosotros dormíamos. La cama era de loma, saco y eso. Cuando iba a mi casa- mis tíos y eso, yo dormía en el suelo, tenia que cederle la cama. Cuando había una fiestecita iba la familia y entonces teníamos que dormir debajo de la casa, porque la casa tenia pilares, estaba separada de la tierra y en esa separación, dormimos.

Había dos hileras de casas en aquel bateicito. Una así y otra por la parte de atrás, o sea dos hileras ¿no? Después había batey grande aquí, y aquí estaba la casa del mayoral, o sea del que mandaba todo aquello allí, una casa grande donde estaban dos talleres y para acá para esta esquina estaba la tienda del pueblo, digo, la bodega, la única tienda de allí, y había una grúa aquí en frente, la grúa 28. Mi papa después estuvo trabajando en esa grúa.

No me recuerdo como le pagaban. Me recuerdo que yo era el que buscaba los mandados en mi casa y yo iba a comprar con vales de eso, con unos vales que daban, un papel, y con eso era que compraba sardinas y eso.

En la misma casa del mayoral, la mujer de el le daba clases a los muchachos y cobraba una peseta por semana. Yo iba cuando había zafra. Las primeras clases yo las di en aquella casa cuando no había zafra, me las dio la mujer esa. había ocho, diez o así pero nunca paso de diez, yo nunca vi mas de diez muchachos allí porque todo el mundo no tenia la peseta, no eran todos los que podían dar la peseta semanal para estudiar con esa mujer.

No nosotros sembrábamos en una guardarraya que quedaba lejísimos de la casa. Como vivíamos en el bateicito y no tierra, nos íbamos a sembrar en esa guardarraya. Sembrábamos viandas: boniatos y eso. Eso quedaba demasiado lejos: en la división entre silva uno y alto cedro, por allá, lejos de la casa. Yo no se si eso de la tierra comprada. Yo supongo que no, porque antes el escape era ese: coger una guardarraya entre dos campos de caña y sembrarlo. O a lo mejor era arreando por el mayoral que decía: Buno, tu haces la cosecha y una parte para ti y otra parte para mi. Así debía ser.

Mi papa era mas o menos como yo: era bajito, mas bajito que yo ahora, pero lo mismo físico. Era muy bien impulsivo, siempre estaba peleando, siempre tenia bronca en la casa por los problemas de la casa y eso. Siempre tenía problemas en la bodega también... Siempre había líos en la casa. Con nosotros se llevaba bien.

Yo oía las discusiones por la noche. En aquel tiempo, en la casa nunca se peleaban delante de los muchachos, los padres se cuidaban mucho de eso. Pero por la noche yo oí: que si esto esta mal hecho, que si aquello. Parece que ya mi papa andaba en algo.

Mi papa había sacado bronca con el mayoral. No era la primera vez tampoco que eso pasaba. Hacia días que el estaba extraño.

Por la tarde llegan dos parejas de guardias rurales a buscarlo a la casa. El no estaba, la registraron, y registraron un marabuzal que había detrás de la casa; un marabuzal no, un malval, que había allí, pero no lo encontraron tampoco. Se fueron mentira, se quedo uno esperándolo. Decía que no podía salir nadie de la casa. Pero yo dije: Si viene mi papa yo le aviso, para que sepa que aquí lo están buscando. No dejaba de salir a nadie y el guardia esperando a mi papa.

Pero de ahí no vino más. Parece que ya el tenia problemas con esa gente y tuvo que alzarse.

Una noche vino a casa, pero tres meses después. Nosotros no sabíamos donde estaba y cuando preguntábamos mi mama nos decía: No esta para Banes, fue a Banes para ver a los muchachos, siempre nos decía eso. Entonces aquella noche vino. Me acuerdo que estaba barbudo ya y no lo conocíamos. Venían dos mas con el. Estuvo un ratico en la casa y se fue otra vez.

Del pueblecito, del batey, había otros alzados. Allí había un puesto, unos cuantos guardias nada mas como le llamaban a aquello, ya ni me acuerdo, un puesto militar le decían, con siete guardias nada mas.

La familia se mudo para Cueto. De Cueto me mando mi familia para Silva uno a unos a buscar unos puercos para la noche buena y eso. Fui con un primo mío. Pero cuando llegamos a silva uno lo que encontramos fue un tiroteo de madre y una gritería de gente y aquello era fenómeno: estaban tomando aquello los rebeldes, estaban atacando un puestecito militar.

Mi primo se cogió miedo y se fue y me quede solo. Yo estaba asustado, tan solito allí. ME dio una idea de ir para mi casa. Me mando a correr, y entonces veo a mi papa que estaba allí en el portal de la casa y un montón de gente: yo habían tomado todo aquello.

Aquello no era un cuartelito, era una casa donde estaban guardias. Era una esquina de la casa del mayoral. Parece que para cuidar el orden allí. Y hubo la gente del mismo mayoral que también hizo resistencia a los rebeldes con escopetas y eso. Pero la rodearon y la tomaron. Como 20 rebeldes eran.

La gente esta para Cueto, le dije. Pero yo me voy contigo, y tanto que le di hasta que me fui con el. Por la noche todo el mundo dejo aquello. Quedo como zona libre y nos fuimos.

Estuvimos la noche entera caminando, hasta la comandancia de Almendia... Allí estaba Guillermo García también. Con nosotros iba gente de Silva uno. Se fueron hasta mujeres, que después se quedaban en los campamentos, ayudando, lavando la ropa, cocinando y eso. A mi me dijeron allí, que yo era muy muchacho y que me quedara allí. Me quede en aquel pueblecito con las mujeres y eso.

De ahí me mandaron para varios lugares hasta que participe en la emboscada que le hicieron al coronel Carrascoen un lugar que le dicen Caney del sitio, si mal no recuerdo. Bueno, estuve, pero no participé. Pero cogimos mucha comida, llevaban comida, ropa manteca: se formo un desbarajuste tremendo, la ristra llevaba abastecimiento para Palma Soriano, para la tropa de este hombre.

Allí hubo muertos y heridos. Oía los tiros, y yo estaba asustado, muchacho. Tenía un miedo de madre. Primera vez que veía aquello y tenía miedo. Después fui entrando en calor en la cosa aquella y corría de un lado a otro, buscaba esto y lo otro en el combate.

En soledad si. En soledad tire. Hable con el comandante y que yo iba hasta que fui. Estuvimos en la madrugada entera a tiros, aquello fue del cra. Ahí tire. Pero en la táctica de nuestra yo no hacia eso, sino que estaba de recargador, amuncionador si este tenia mas porque aquel, yo iba y le llevaba al que menos tenia y así iba compartiendo de un lado para otro, llevaba las cintas de la ametralladora y todas esas cosas.

Era la toma de un pueblecito que se llama Soledad, y era para buscar armas. Porque allí había un puesto militar de la guardia rural. Allí se tiro bastante tiro, no te creas. Eso empezó a las 11 de la noche y termino por la madrugada. Allí yo tire tiros, como no. Si estaba desesperado. Tire con escopeta con M-1 creo que también tire, varias armas de la gente. Yo había hecho prácticas, pero frente el enemigo era la primera vez. No sentí nada, porque estaba loco. Tanto tiempo sin poder practicar y ahora figúrate. Me volví loco.

La verdad es que allí no me sentía bien porque todo el mundo que quería, toda la gente se interesaba, preguntaba de quien era familiar, de quien era hijo. Iba de un lado para otro, para donde me mandaran. Si extrañaba a la familia, pero estaba acostumbrado a andar fuera de la casa a andar con mi papa nada más, nunca parabamos en la casa, y no tenia esa cosa que puedo leer ahora, ese llamamiento a la casa.

Y la gente de allí me daba noticias de mi papa y de mi otro hermano y de un tío que se había alzado en aquellos días. Mi papa continuaba en el frente de Almeida.

Simplemente me decían: Tu papa esta bien esta en la zona de tal lugar. El me mando cartas mensajes: Estoy bien, cuídate y eso. Y eso que yo iba tirando bien aquel tiempo: aprendiendo participando en misiones, en combates, caminando la Sierra de arriba abajo. Un día me llama el Comandante. Yo estaba en la cocina. Me dice: Dominguin ven acá, te voy a dar una noticia, pero tienes que ser fuerte y soportar la realidad, lo que te voy a decir. Dígole: No dígame que es lo que me quiere decir. Tu sabes que tu papa cayo en el combate de Guisa, eso dice el informe de la comandancia, lo mandaron para tu lo supieras, que tu papa murió heroicamente así y entonces me dijo que lo habían ascendido a Comandante, por sus meritos, comandante muerto en campaña y yo le dije mire comandante, yo no creo eso. Yo lo creía y no lo creía. Lo creía porque el lo decía pero no lo creía, en mi casa ¿lo sabrán?, pensaba yo y no, eso no puede ser, Comandante, si, Dominguin, me eche a llorar.

Llegué el 12 de enero a La Habana. Solo. Algunos decían que mi hermano también lo habían matado. Y yo baje con todos los compañeros, sin familia fuimos para Managua. Y yo salía a caminar por la Habana a ver si encontraba a mi hermano, y de verdad, a ver si encontraba a mi papa.

Un día saliendo del túnel de La Habana me encuentro con un hombre grande, parecido a i hermano, pero muy barbudo. Le caímos atrás, yo y otro compañero le caímos atrás, el iba en bicicleta, era mi hermano. Me abrazo y eso fue un fenómeno.

Monta aquí, vamos para la casa, me dice, allá están locos esperándote. Y fuimos para la casa. Me pase los primeros meses preguntando por mi papa. Iba a Managua a La Cabaña, dondequiera que hubiera barbudos iba yo preguntando. Un día abrí un periódico que hablaba de mi papa y de un montón de mártires más. Una parte decía: mártires de la patria, no se bien alguien había dicho: Vimos a tu papa en el periódico. Yo fui, cogí el periódico. Era verdad. Ahora si que era verdad.

Es una cosa grande apear un avión de allá arriba.

Hechos ocurridos en los años 60 - Saludos Alex de Cuba

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