Historia de Cuba

El azote del hambre

Episodios de la República neocolonial

El 20 de mayo de 1921 tomó posesión de la presidencia de la República de Cuba el doctor Alfredo Zayas y Alfonso. Su antecesor, Mario García Menocal, deja al país en quiebra con una deuda flotante de decenas de millones de pesos.

El propio día, en un lujoso trasatlántico, parte el Mayoral de Chaparra, como era conocido, con su familia hacia los Estados Unidos en viaje de recreo.

En tanto, una gran crisis económica estremece a la Isla. A ella se añade el brote epidémico de enfermedades infecciosas en varias regiones y a la que no escapa Ciego de Ávila. Entonces Zayas envía un dramático informe al Congreso.

El periódico La Discusión publica una caricatura en la que aparece el Presidente, quien en una mano tiene un papel de lija y en la otra un pomo de vaselina; frente a él, un empleado público. El mandatario le dice al infeliz:

Mira, hijo: El patriotismo consiste en sacrificarse. para demostrar que eres buen cubano es preciso que te mueras de hambre. Convéncete de que la vida es cruel y despreciable. No comas. No duermas. No bebas. No…, nada, hijo, nada. Fallece y te lo agradecerá la patria. Di: ¡Viva Cuba Libre! Dilo, dilo como yo…

El empleado desmayándose, con voz de difunto que habla, respondió: Vi –VA.

Esta estampa refleja la situación de los empleados públicos cubanos que no cobraban sus sueldos desde varios meses atrás.

Capitalistas y financieros norteamericanos aprovechan la gravedad del momento y proponen al Gobierno neocolonial empréstitos y transacciones humillantes.

Cunde el pánico financiero. Las zafras se restringen y aumenta el tiempo muerto. Incertidumbre en la población sin esperanzas. Crece el número de suicidios.

Los fortines de La Trocha de Júcaro a Morón, convertidos muchos de ellos en insalubres e improvisadas viviendas y corrales de cerdos, son incapaces de impedir el cruce de la ola de miseria que avanza.

Bajo el título "Hambre en Ciego de Ávila," el periódico local La Región se hacía eco de la problemática reinante y publica el 19 de noviembre de 1921:

Los víveres recogidos entre el Comercio de La Habana por nuestro distinguido amigo, el señor Trino Alejo Padrón, director de Comercio, con destino a la Cocina Económica, están por llegar de un momento a otro. Con este donativo, cuya oportunidad es bien notable, podrá la abnegada y caritativa Junta de Vecinos seguir aliviando durante algunos días más la necesidad de muchas familias pobres, de enfermos indigen-tes y de obreros sin trabajo, que acuden al comedor gratuito de la Junta desde hace cinco meses, tiempo que lleva funcionando esta benemérita institución, a cuyos iniciadores y constantes sostenedores, debe el pueblo de Ciego de Ávila una eterna gratitud.

Ahora bien, todo en el mundo, hasta la caridad, que es manantial inagotable en las almas nobles, tiene forzosamente su límite; y no puede obligarse por más tiempo a los generosos donantes y a los celosos y constantes miembros de la Junta de Vecinos, a que sigan eternamente sosteniendo esa Cocina de Caridad, gracias a la cual no se han sentido en esta población, con mayor intensidad, los efectos del ciclón de miseria que azota desde meses atrás a toda la República…

Mientras, fue una dolorosa realidad la paralización total de todos los trabajos de Agricultura en la zona; un tanto era imposible al obrero ganar con su esfuerzo personal el plato de comida para subsistir y mantener a sus hijos, era muy justo que la Caridad del pueblo pudiente tendiera su mano en alivio a esta desesperada situación.

Ante la cruda realidad, sin apoyo estatal de ningún tipo, el articulista de La Región exclamaba:

La Cocina Económica no puede resistir mucho más tiempo el excesivo gasto que actualmente tiene. Aquí hay muchos hombres dignos y por la impotencia se han visto obligados a tender su mano temblorosa en demanda de un pedazo de pan.

Cuando esto ocurría en Ciego de Ávila, en La Habana, con la asistencia de muy poco público, era inaugurada la fastuosa estatua dedicada a Tomás Estrada Palma, en la calle Calzada, en el Vedado, acto al que asistía el Presidente acompañado de su esposa.

Así, el hambre siguió haciendo de las suyas en Ciego de Ávila, una de las regiones más ricas de Cuba por la fertilidad de sus tierras, donde ya se levantaban 12 modernos centrales azucareros y que no pudo escapar a aquel huracán categoría cinco en la escala Made in Usa.

Fuente: INVASOR DIGITAL

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