Historia de Cuba

Los encantos de La Habana

Ciego, tonto o enamorado.pero la Habana tiene sus encantos.

La Habana, como ciudad, abarca quince municipios que albergan a más de dos millones de cubanos; es en extensión territorial la provincia más pequeña de Cuba mas, geopolíticamente tiene características únicas.

Como provincia su nombre es Ciudad de la Habana, pero como capital adquiere el de La Habana, así con ese nombre asume tres categorías políticas: Capital de la Republica de Cuba, capital de su propia provincia y, para no dejar huérfana a su provincia vecina, tratada algo así como su traspatio, también es capital prestada de la colindante Provincia de la Habana, comúnmente llamada Habana-campo. Gran parte de sus habitantes desconoce estos vericuetos de los caprichos de la última división político-administrativa realizada en Cuba: quizás este sea uno de los tontos encantos de La Habana, tan complicado como intentar leer al derecho Cien Años de Soledad del "Gabo" Márquez.

Es una de las primeras siete villas fundadas en Cuba por los conquistadores españoles y su original asentamiento estuvo en la costa sur. Su traslado hacia la costa norte, en fecha tan temprana como 1515-1516, al parecer se debió a las mejores condiciones geográficas que brindaba el lugar donde definitivamente quedó emplazada.

Atacada por corsarios y piratas, fortificada con varios torreones defensivos, dos grandes fortalezas como La Cabaña y El Morro y los Castillos de La Punta y de la Fuerza, estas edificaciones, que rodean el canal de entrada de su característica bahía de bolsa, dan a la Habana un toque de distinción, entre lo colonial y lo moderno, como consecuencia lógica de los estilos arquitectónicos que se fueron imponiendo a lo largo del tiempo.

La Habana vistió sus mejores galas para presenciar el desfile victorioso de los héroes de las Guerras Independentistas una vez derrotado el ejército colonial español y el primer izamiento de la enseña nacional al instaurarse la Primera República el 20 de Mayo del 1902, aunque Cuba lloraba en silencio por la imposición yanqui de la Enmienda Platt como apéndice insultante de nuestra Constitución: un regalito de los gobernantes del norte bajo la Política de las Cañoneras.

Por los escenarios de sus mejores teatros desfilaron grandes exponentes del arte dramático, la danza y la música: Enrico Carusso, Ana Pavlova, Maria Félix, Libertad Lamarque, Jorge Negrete, El trío argentino Irusta, Fugasu y 'D Mares, Los Chavales de España y El Rey Colé, quien colmó con su melódica voz el mundialmente famoso cabaret Tropicana.

Numerosos artistas de Hollywood solían disfrutar unas discretas vacaciones en la más tropical y cosmopolita de las ciudades del Caribe. Los cubanos, con su exquisito arte, fueron embajadores musicales en los más exigentes escenarios del mundo, desfilando también por las salas habaneras. Ernesto Lecuona, Rita Montaner, Bola de Nieve, El Gran Beny Moré, Alicia Alonso con el Ballet Nacional de Cuba, entre otros grandes de nuestra danza y la música selecta hasta la mas popular como la Orquesta Aragón, La Sonora Matancera con la cual canto la inigualable Celia Cruz, gloria de todos los cubanos y otras agrupaciones musicales de primera calidad.

No quedaban detrás los teatros de obras picantes como el Molino Rojo, o el Shangai, teatro para caballeros como se decía en esa época, quizás la antesala de los actuales GO-GO que existen en otras ciudades del mundo y que afortunadamente son ética y legalmente prohibidos actualmente en Cuba.

Pero también existían otros teatros que hicieron fama con las mas exquisitas puestas en escenas de lo mejor del genero Vernáculo y Bufó. El gallego y el negrito; populares personajes que entre "col y lechugas" colaban las más sutiles críticas a los gobiernos de turnos sobre todo en la época de la dictadura del General Gerardo Machado. Ultimo caudillo en llegar a la Presidencia de Cuba cerrando la etapa conocida como de generales y doctores con su sangrienta caída en agosto del 1933.

La Habana también contó con ser el séptimo lugar en el mundo que disfrutaba del entonces novedoso servicio del ferrocarril, disfrutando este medio de transporte primero que la Metrópolis Española siendo aun colonia de este país europeo. Se ubica así mismo entre las primeras y principales ciudades del mundo en los servicios de telégrafo, correo y teléfono desde el momento que estas novedosas técnicas se introdujeron en el mercado. Igualmente vio sus hogares la televisión, estando entre los tres primeros países del continente americano en introducir este servicio y el segundo en lanzarla a colores después del los Estados Unidos y mucho antes que varias capitales de la culta Europa.

La Habana vio de la noche a la mañana construir edificaciones que vestirían a la ciudad de modernas viviendas, edificios multifamiliares y hoteles que en su época podían compararse con los más lujosos y eficientes del mundo, sin contar con el resto de la cadena de instalaciones hotelera para el disfrute de turistas y criollos, todo esto intercalado con las construcciones mas coloniales dando a la ciudad un especial toque de estilos diversos en los diseños arquitectónicos desde el clásico francés hasta el Art.-Novot, el Art.-Décot y el Ecléctico a lo que se le suma las originalidades de los mejores arquitectos cubanos de cada época.

Otro tanto ocurría con la diseminación de los cabaret y restaurantes por toda esta gran urbe que durante casi las veinticuatro horas del día habrían sus puertas para brindar una de las gastronomías mas variadas en sus platos y bebidas así como la calidad en el servicio en todo el mundo.

"La vida" comenzaba en La Habana después de las nueve de la noche, era una ciudad alegre con sus calles iluminadas con un trafico de autos y ómnibus eficiente durante todo el día y la noche, era el lugar perfecto con las personas mas amigable, para poder vivir la vida entre sonrisas y llantos, copas de vinos y corazones deshechos; conquistas de nuevos amores para después de una noche de baile, sentarse tranquilamente en el banco de un parque perdido en cualquier calle y ver amanecer un nuevo día mientras le agradeces a dios haber nacido en esta Ciudad.

La Habana tiene su Malecón que como bordea la costa de la ciudad en un bello paisaje desde el túnel de la Bahía hasta el río Almendares, lugar de encuentros de pescadores, enamorados y trovadores que con la suave brisas refrescan en las calurosas noches a quienes deciden pasar un buen rato en este lugar.

Recuerdo de niño cuando mi padre, mi madre o mi abuela me llevaban a pasear a la Habana, y digo esto porque los residentes en esta ciudad denominamos ir a la Habana "trasladarnos desde nuestro lugar hacia el centro de la capital". Para ese entonces la Habana aun no había sufrido el abandono que presenta hoy.

Recorrer sus calles, visitar sus lujosas tiendas por departamentos con sus escaleras rodantes y su agradable aire acondicionado en medio del sofocante clima tropical para luego saborear una variada merienda en el tent-sen de la populosa calle de Galiano o su similar de la calzada de Monte, era todo un regalo para un niño deceso de ver mas allá de su entorno hogareño la animada vida de una ciudad que vivía un ritmo al compás de las modas mas actualizadas, los autos del año y los estrenos de las ultimas películas salidas de los mejores estudios de cualquier cinematografía en eran exhibidos en las más de treinta salas de estrenos diseminada por toda la ciudad. Algunas de ellas con funciones después de las doce de la noche.

Para muchos que ya rondamos la media rueda y algo mas, la habana es además de un lugar deseado a visitar por los cubanos residentes en el reto del país, por su condición de Capital de Cuba, es también el lugar donde vivimos toda nuestra vida; la infancia con sus ilusiones; la juventud cuando nos creíamos que podíamos tocar el cielo con las manos, deambular por todos sus club nocturnos y cabaret, disfrutando de los mejores espectáculos de calidad internacional y los variados platos de sus me-jores restaurantes y cafeterías.

Los bailes de quinces cuando las compañeras de escuela arribaban a esa hermosa edad, los ensayos de las coreografías, el emotivo día del onomástico en un salón de baile danzando al compás de los valses de Straus, el rock lento, y la música viva al estilo de los Rollin Stones, la guitarra de Santana con su "Oye como va" sabrosa para "tirar"un baile de casino mientras se organizaba la primera rueda de ese popular baile cubano en la noche y la codiciada presencia de los grupos criollos de rock de moda, Los Kent, Los Armas Vertiginosas, Los Signos y otros tantos que rompiendo las cadenas de la incomprensión y la re-presión de los censores culturales del oficialismo y la falta de instrumento hicieron época para toda una generación de cubanos con la que bailamos mientras movíamos nuestras melenas a la usanza de los hippie mostrando nuestra rebeldía juvenil a un sistema que intentaba ahogar nuestras esperanzas de ser libres sin imposición de dogmas ideológicas.

Durante mis ya cumplidos cincuenta años, desde que nací en esta ciudad y donde espero un día quizás no muy lejano morir, solo he "traicionado" a mi amada Habana por dos años y medio cuando en un viaje de locos decidí hacer lo "prohibido y satánico" algo que antes del 1959 era lo mas normal del mundo pero que después de esa fecha "caprichosos gobernantes" de palacios revolucionarios y casa blanca se dieron a la tarea de"dividir" a los cubanos que como fichas de ajedrez son movidos tal peones a la caza de un mendrusco de mejor miseria; pagando un precio cada día mayor gracias a esos indiferentes inquisidores de familias y confiscadores de mentalidades de pueblos que tanto abundan en el zoológico de las dictaduras y bajos los disfraces de las democracias, los mismos que enardecen multitudes repitiendo consignas y sembrando destrucción.

Al regresar a mi Habana después de dos años y medio fuera de sus muros, recorrer sus calles sucias y destruidas, ver la ciudad con sus edificios abandonados a su suerte semi-destruidos, donde la sensación que se percibe hace que la imaginación te lleve a la Varsovia destrozada bajo los bombardeos nazi durante la segunda guerra mundial, la falta de higiene , de una ciudad que destila suciedad por todas sus calles y lo mas triste: la mayorías de los hombres y mujeres que como zombi caminan con una mirada que se pierde en el infinito buscando quizás una muerte real a la muerte que en vida están llevando, son robot con ritmo automatizado cuya energía le tributa el mas rancio y abolengo del ron mas malo que jamás cuerpo humano haya visto, una ciudad donde la esperanza tomo camino y se perdió por el morro, una esperanza a la que cada día una mayoría creciente del pueblo desea emigrar dando la sensación de que Cuba es un barco fantasma habitados por malos espíritus que desde el puente de mando solo se ocuparon de hechizarla. Solo, para que se perdiera en el tiempo.

Pero me niego a traicionar a mi Habana y desafió en sana batalla al tiempo que implacable se esmera por destruir a esta Ciudad, a pesar de los fantasmas de malos espíritus y su obra destructiva porque se que tanto daño no puede durar por todo el tiempo y que los depredadores de pueblos viven tranquilos en sus castillos aunque se empeñen presidentes y dictadores, legisladores y senadores, diputados y comediantes que son mas o menos lo mismo.

Se, que a pesar de todo la Habana tiene sus encantos, tal vez porque somos tontos o ciegos o sencillamente porque tenemos las ilusiones de los mas fieles enamorados que pensamos en que un día La Habana vuelva a vestir sus mejores galas para todos los cubanos y no solo para los privilegiados visitantes extranjeros. Sencillamente porque soy de la Habana y no me resigno a vivir fuera de ella.

La Habana: cuantos recuerdos en tantas generaciones de cubano, que hoy al verla tan destruida y abandonada a su suerte, pensamos que si Paris bien vale una misa, La Habana también.

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