Historia de Cuba

Lo que Galicia perdió en Cuba

Más de cien hijos y nietos de emigrantes que salieron de la isla sin nada se reúnen en Santiago para decidir si reclaman la devolución de sus bienes.

El padre de Luis emigró de Lugo a Cuba con 16 años y tardó cuatro en ahorrar lo suficiente como para poder devolver a su padre el dinero que le había prestado para el pasaje. Trabajó y trabajó. De camarero, de carbonero y de lo que surgiese. Cuando ahorró un dinerito compró un piso y lo puso en alquiler. Y siguió trabajando. Y luego compró otra propiedad y otra. Se fue haciendo con un capital y tras cuarenta años de sacrificios logró triunfar. Su sueño se tornó en pesadilla el 1 de enero de 1959, cuando la revolución de Fidel Castro no solo trajo el fin de la dictadura de Batista, sino también la expropiación de todos los bienes de este lucense y de otras 600 familias gallegas. «Cuarenta y dos años trabajando y se volvió con una camiseta, un pantalón y unas chanclas», se lamenta Luis sin poder evitar emocionarse al evocar el recuerdo de su padre.

Como Luis, más de cien hijos y nietos de emigrantes gallegos en Cuba que se volvieron con lo puesto se reunieron ayer en Santiago para informarse sobre sus posibilidades de reclamar lo que un día la revolución les quitó. La empresa 1898 les citó para ofrecerles representar sus derechos a cambio de una comisión del 30 %. Su director general, Jordi Cabarrocas, cree que hay muchas opciones de éxito y por eso está dispuesto a asumir el riesgo de trabajar sin solicitar ninguna cantidad inicial.

Sin embargo, Luis es escéptico. Y eso que cuenta con documentos notariales y un registro de todo lo que le expropiaron a su padre. Carmen Folgar, de Brión, tampoco se hace muchas ilusiones, pero no ha querido dejar pasar la que quizás sea la última oportunidad de su familia de saldar las cuentas con la historia. Acude con una carta de su tío Ramón de 1959 en la que enumeraba todo lo que tenía en Cuba. El remitente escribió desde el hotel Tullerías, uno de los que poseía en La Habana, pero también regentó otros negocios como zapaterías y comercios. «Meu tío conseguiu saír da illa, pero alí quedaron outros familiares, tamén sen nada, que despois lograron chegar a Miami», explica la mujer.

La capital de Florida fue la mejor vía de escape para los gallegos que no abandonaron Cuba en los primeros años de la revolución. «Al llegar, el gobierno americano les pagó una pensión, mucho más de lo que hicieron en España por nosotros», afirma Luis.

Una situación por la que también pasó la familia de un estradense nacido en Cuba que dejó la isla con solo dos años y que ayer también acudió a la reunión. Sus padres y él regresaron en el año 70. «Deixamos alí todo e voltamos co posto», asegura. La esperanza le duró poco, porque nada más llegar a la cita le explicaron que sin documentos que acrediten las propiedades y el dinero de los bancos que les fueron expropiados es muy difícil que su reclamación prospere.

Entre los gallegos expropiados por la revolución hay tantos casos como afectados. Algunos, como Gonzalo Vázquez, ya cobraron por las expropiaciones tras el convenio que Felipe González firmó con Fidel en 1986. También en estos casos 1898 cree que se puede reclamar, porque Cuba no pagó su parte y las cantidades recibidas son mucho menores al precio de los bienes incautados.

Fuente: La Voz de Galicia

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