El tabaco cubano

Aunque no corren los mejores tiempos para el tabaco (no es la primera vez en su larga historia) Siempre tendrá sus adeptos.  Es mucha la tradición de fumar puros habanos, sobre todo en España.

Desde su descubrimiento por los expedicionarios  que envió Cristóbal Colon cuando pisó las tierras de cuba y a estos les presentaron unas hojas secas como uno de sus más preciados bienes, eran el dorado que Colón tenía como encargo en esas tierras por la reina Isabel de Castilla, pero nadie  se imaginaba que lo era, no lo supieron ver.

La provincia de Pinar del Río en Cuba fue la elegida tras muchas pruebas por los españoles,  que vieron en su día que como allí ningún otro sitio se daría esa planta, las tierras fértiles donde las mareas vegetales de la solanácea en época de siembra preñan  esa provincia de infinitos mantos verdes .  Así me lo contó en una de mis charlas y degustando un buen habano al aroma de un café Don Alejandro Robaina, el mejor veguero de  tabaco de Cuba.

Desde su descubrimiento hasta nuestros días el tabaco habano  es algo que denota buen gusto, da distinción y en su fuma empleamos  nuestros sentidos, la vista, el tacto, el gusto, incluso el oído.

Los marinos fueron los “encargados “de introducirlos en Europa y hasta nuestros días llega cargado tras su artesana labor de ese misterio agradable que cada habano nos reserva cuando nos lo llevamos a la boca.

Terminaré está introducción sobre esta sección sobre el tabaco habano  con las palabras que le dijo un plantador brasileño a Davidoff- “Muchacho, tu amas el tabaco. Vete a Cuba, a las tierras rojas. Descubrirás el puro y ya no existirá nada más para ti.”

Septiembre de 2011 - Toni  Miralles


La libreta del tabaquero

LOS TRABAJADORES URBANOS EN LA CUBA DEL SIGLO XIX Y El SURGIMIENTO DEL ABOLICIONISMO POPULAR EN CUBA.

EXTRACTO DEL ESCRITO DE CÓMO EXISTIÓ LA LIBRETA DEL TABAQUERO.

Otra fórmula coercitiva oficial relacionada con Reglamento de aprendizaje era la Libreta del tabaquero utilizada en La Habana desde inicios de la década de 1850 hasta inicios de la de 1860. La administración instituyó la Libreta del tabaquero en respuesta a las quejas de los fabricantes de puros de que la fuerte demanda de trabajo permitía a los artesanos ocupados en torcer las hojas de tabacos (conocidos como "tabaqueros") "abusar" de sus patronos.

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El Chinchal

En su taller clandestino, Pedro se gana la vida apropiándose de un producto emblemático en Cuba como el habano, pero sabe que es un delito que lo puede llevar a prisión: "Vivo en el susto permanente", afirma.

El dinero que se gana bajo riesgo representa la otra cara del afamado puro cubano. Se les llama "chinchales", pequeños talleres de reparación o fábricas artesanales, que operan en total ilegalidad en barrios de La Habana.

En la penumbra de su desvencijado apartamento, Pedro pasa los días torciendo las grandes hojas de tabaco negro. "No es un negocio, sino una necesidad para sobrevivir", dice a la AFP.

En las fábricas del Estado, de donde salen los prestigiosos "Cohiba", "Romeo y Julieta" o "Montecristo", este hombre de 33 años, con arete en la oreja y traje deportivo, ganaba cerca del salario promedio en Cuba, de 17 dólares.

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La historia del tabaco cubano

Las características del tabaco cubano hicieron que se le reconociese como el mejor del mundo y ese reconocimiento situó a este producto en la meta de todo buen fumador.

La falsificación del habano cubano comenzó temprano. Esto hizo que los empresarios agrupados en la Unión de Fabricantes de Tabaco de La Habana obtuvieran por Real Orden de 27 de marzo de 1889 el derecho de garantizar la procedencia de sus producciones mediante una precinta cuyo uso se reservaba en exclusiva a los dueños de fábricas. Esa precinta fue sustituida el 16 de julio de 1912 por una precinta de garantía del gobierno de Cuba, creada por una ley impulsada por el parlamentario Luis Valdés Carrero, que había llegado a la Cámara de Representantes desde las filas de los tabaqueros.

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Analogía del tabaco cubano

Entre el tabaquismo y el socialismo hay una fuerte analogía. Antes y después del siglo XX fumar puros y cigarrillos era algo chic. El humo inundaba los lugares públicos. Los ceniceros abundaban más que cualquier otro artefacto. Los medios de comunicación y propaganda promovían el consumo de tabaco.

No hay película de la época en que el galán y no apareciera el cigarrillo en la mano, y los personajes viejos con el tabaco en la boca. Son frecuentes las secuencias del humo ascendente para crear un clima de suspenso.

Para la percepción de los de la época era algo que aumentaba la felicidad de su consumidor, reforzaba la personalidad, elevaba la sensualidad. ¡Cuántas maravillas!

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53 tabacos

Aprovechando que un amigo viajaba a La Habana, le pedí el favor de que me trajera unos tabacos (puros en España)

Este amigo no es un entendido en la materia, por lo que le sugerí que delegase allá en alguien de su confianza. Una vez de regreso me envió 53 tabacos esperando mi veredicto.

¡Oye tu me dirás, pero huelen muy bien! Así me decía con la inquietud del que espera haber acertado. Llegaron bien clasificados por tamaños. De los 53 tabacos llegaron 25 medias coronas, 11 cañonazos, 15 doble coronas, y 2 salomones. Venían en 4 paquetitos muy bien envueltos, en ese papel brillante parecido al celofán, y con el número de tabacos que cada uno llevaba, sin anillas, sin la caja y sus controles, que tanto brillo y oropel gasta la fábrica para hacer eso de que… Por la vista entran más las cosas… no era necesario, su aroma los delataba, eran auténticos. De entrada lo de 53 tabacos, me pareció extraño, todo el mundo suele traer cajas o mazos de 25 unidades, pero vayamos al tema.

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Habanos con denominación de origen

Cuba, que tiene al habano como uno de sus productos insignia de exportación, busca protegerlo después de que ha sido objeto de falsificación en reiteradas ocasiones.

El reciente decomiso de falsos habanos por agentes del ministerio Público de Costa Rica en varios locales comerciales de San José, reafirma la necesidad de que los fumadores de los famosos tabacos cubanos conozcan las cualidades de los puros hechos en la isla para evitar estafas, reseñó el semanario económico "Opciones".

De acuerdo con la publicación, los compradores deben conocer una serie de signos de distinción que caracterizan cada presentación de esos productos, resguardados bajo la Denominación de Origen Protegida (DOP).

Los auténticos tabacos cubanos tienen Denominación de Origen Protegida, término legal que se reserva para calificar a los mayores de tres gramos, fabricados en la isla, conforme a las normas de calidad establecidas por su industria tabacalera, con variedades de hojas del tipo negro cubano, cultivado en regiones específicas, amparadas también con denominaciones de origen.

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La guerra de los Cohíba

Nuevo punto final a la ‘guerra’ de los Cohíba

El Gobierno cubano pierde la última batalla de su lucha por impedir el uso de esa marca de puros en EE UU, emprendida hace 16 años

Salvo el nombre con el que se comercializan, los puros Cohiba que fuman los estadounidenses nada tienen que ver con los que apuraba el Che o con los que disfrutaba Fidel Castro, hasta que su salud le obligó a prescindir de ese placer. Los únicos Cohiba que se pueden adquirir en Estados Unidos, no se fabrican con tabaco del la región cubana de Vuelta Abajo, sino con hojas de la República Dominicana; no tienen la famosa vitola negra y amarilla, reservada durante años a la plutocracia, sino que están anillados por una "O" encarnada; tampoco los fabrica la misma compañía. Los Cohiba estadounidenses, y esa denominación, son propiedad de la empresa afincada en Richmond (Virginia), General Cigar. Los Cohiba cubanos los produce la entidad estatal Cubatabaco. Y así va a seguir siendo por el momento, después de que esta última perdiera su última batalla legal por impedir que la primera venda sus puros en EE UU bajo la marca Cohiba.

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Donde fumar es un timo

Gran escándalo hubo en Holguín al conocerse de la extendida producción artesanal e ilegal de cigarrillos. La magnitud del negocio puede inferirse por lo que informa la policía sobre la ocupación a un ciudadano, de apellido Martínez, de 12 mil cajas de la marca Criollo, de mayor demanda, y 593 de la marca Titán, perfectamente selladas.

Cada cajetilla, con veinte cigarrillos, tiene precio de siete pesos. Los suministradores ilegales las venden a cinco pesos a empleados del comercio minorista, quienes las revenden al público al precio oficial.

Las vías de obtención de la materia prima son muchas. Abdiel Pérez, director de la empresa estatal cigarrera de Holguín, explica que hay extracción de la hoja en rama o desmenuzada, y también de barreduras (desperdicios en el proceso productivo), contaminadas y con exceso de humedad, causa de la deplorable calidad, por mala combustión, del cigarrillo falsificado. Por ello los cigarrillos falsificados, con marcas y envases aparentemente auténticos, carecen de calidad y son un timo al consumidor.

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Historias del tabaco

Recientemente, a un veguero pinareño lo multaron porque -luego de terminada la cosecha tabacalera- sembró frijoles negros en la tierra dedicada al tabaco, que de todos modos iba a estar ociosa por varios meses. El campesino solo aplicó el viejo método de rotación de cultivos. Los frijoles, además de servirle para alimentarse o ganarse unos pesos, le aportan hierro a la tierra, lo que hará mejor la próxima cosecha de tabaco. Cualquier guajiro sabe eso. Pero los burócratas del Ministerio de Agricultura, no. Y tampoco les interesa. Para ellos, los tabaqueros es como si fueran esclavos de un gran latifundista: el estado.

El estado les paga una miseria por las cosechas y no les da nada para trabajar. Sólo órdenes, muchas veces absurdas. Deben comprar los aperos, las turbinas y las mangueras para regar sus cultivos, los fertilizantes y herbicidas. Y contratar hombres para la siembra, el guataqueo y la recogida. Eso, si encuentran a alguien, porque nadie quiere trabajar por menos de 30 pesos diarios (poco más de un dólar). Y el cosechero no puede pagar más porque la cuenta sencillamente no le da… Pero al estado sí le da la cuenta con el tabaco y de qué manera. De no ser así, los guías de turismo no recibirían la tajada de dinero que reciben por llevar los turistas a las tiendas de habanos.

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El arte de torcer

El XIV Festival Internacional del Habano ha reunido a centenares de personas en Cuba esta semana.

Uno de sus mayores atractivos, aprender la técnica de torcer un puro habano a mano.

Valiéndose únicamente de una tabla de madera, una guillotina y goma vegetal, de la habilidad de los torcedores depende el acabado del cigarro.

La mayoría de torcedores en Cuba son mujeres.

Las ventas internacionales de los lujosos puros cubanos crecieron un 9 % en 2011.

Torcer un puro es "arte" según coinciden quienes practican ese centenario oficio en Cuba en el que esta semana se iniciaron unos 500 amantes del tabaco en el XIV Festival Internacional del Habano en la isla, un festejo de productores, hombres de negocios, pero especialmente de los fumadores.

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