El tabaco cubano

53 tabacos

Escrito por Toni Miralles.Publicado en El tabaco cubano Imprimir

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Aprovechando que un amigo viajaba a La Habana, le pedí el favor de que me trajera unos tabacos (puros en España)

Este amigo no es un entendido en la materia, por lo que le sugerí que delegase allá en alguien de su confianza. Una vez de regreso me envió 53 tabacos esperando mi veredicto.

¡Oye tu me dirás, pero huelen muy bien! Así me decía con la inquietud del que espera haber acertado. Llegaron bien clasificados por tamaños. De los 53 tabacos llegaron 25 medias coronas, 11 cañonazos, 15 doble coronas, y 2 salomones. Venían en 4 paquetitos muy bien envueltos, en ese papel brillante parecido al celofán, y con el número de tabacos que cada uno llevaba, sin anillas, sin la caja y sus controles, que tanto brillo y oropel gasta la fábrica para hacer eso de que… Por la vista entran más las cosas… no era necesario, su aroma los delataba, eran auténticos. De entrada lo de 53 tabacos, me pareció extraño, todo el mundo suele traer cajas o mazos de 25 unidades, pero vayamos al tema.

He de reconocer el cubano o la cubana que los iba consiguiendo, lo hacía con un cuido que los paquetitos así daban a entender. Y en espera de hacer su bisnecito, y como se las tendría que ver al negociar con el gallego de turno, debía presentarlos atractivamente.

El precio ni el comprador es experto y ni el vendedor/a se esperaría que este dijera si a sus pretensiones a la primera. ¡señol, a un euro cada tabaco!

- Dijo el gallego Ok, y misión cumplida.

El gallego descansó, eso de los tabacos le preocupaba y quedar bien nunca se sabe, lo de él eran los libros.

- ¡Toni, tus tabacos vienen con una pila libros que compré allá! Así concluía su encargo.

Hoy en la distancia saboreo con verdadero ceremonial la fuma de esos tabacos, volviendo a imaginar que quien los proporcionó como los iba almacenando uno a uno, en espera de ese posible comprador, los tabacos se nota que salían con cuenta gotas de la fábrica, los diferentes tamaños y sus capas tan dispares en tonos de color, tamaño, y ese tipo de almacenamiento casero tan peculiar del día a día,( uno o dos tabacos pueden sacar los que en la fábrica trabajan para su consumo) eran dato más que suficiente como para que el amigo había acertado, por lo que le doy las gracias a ambos, vendedor y comprador como no podía ser menos.

Y a esa Cuba que en la distancia me hace feliz cada vez que un manojo de sus hojas de tabaco torcido de tripa larga, en mi boca provoca el placer de la fuma.

Octubre de 2009. - Toni.

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