Deportes

Remeros en Cuba

El 31 de julio de 1960 tuvo lugar la última regata de remos que generó la Cuba republicana. Fue una competencia que simbolizó el fin de una etapa para el deporte de los remos, iniciada en la playa de Varadero en 1910.

La intervención de los clubes privados y la incautación de las canoas por parte del régimen de Fidel Castro, echó por tierra el esplendor de una época de competitividad y glorias deportivas entre los remeros cubanos.

Durante medio siglo las regatas de remos ocuparon un lugar preferencial en las actividades deportivas de la isla. Sin ser un deporte tan popular como el béisbol, sí lograba atraer a un grupo numeroso de espectadores que concurrían a ver un espectáculo emocionante, enaltecido por el esfuerzo de los remeros.

El remero siempre se ha diferenciado de los demás atletas por un entrenamiento que no se compara con ningún otro deporte en exigencia física y sacrificio. Se prepara durante tres meses para una competencia que dura apenas siete minutos. Los remeros cubanos comenzaban su preparación desde finales de mayo hasta julio, cuando se iniciaban las regatas. Durante todo este tiempo el remero estaba prácticamente ''preso''. Practicaba a las 5 a.m. y después en la tarde, que es la mejor, pues los socios del club asistían para ver el entrenamiento. Particularmente las muchachas, que sienten gran admiración por los remeros.

Se desayunaba, comía y dormía en el Club, que era una especie de santuario. Sin fiestas, sin tragos, sin oportunidades para fumar. Había siempre su escapadita sin que el entrenador se enterara. Durante esos tres meses, el coach empezaba a seleccionar los remeros que irían a la regata de Novicio. Cambiaba la tripulación pasando un remero de una posición a otra, sacándolo de la primera tripulación y sustituyéndolo por un suplente.

Cuando faltaba un mes, ya estaban decididos los cuatro remeros que participarían en la regata de Novicio. Ese mes servía para que el bote se acoplara y que cogiese ritmo, es decir, que los cuatro seleccionados remasen al mismo tiempo. Se iba a la bahía de La Habana y se cubría el mismo recorrido de la regata para ver el tiempo que marcaba el bote y si estaba dentro del requerido para la regata.

Había dos niveles superiores a la regata para debutantes: el Junior, que convocaba a los recién iniciados como novicios, y el Senior, para los más experimentados.

Mi regata como novicio

Fue en 1947 cuando me inicié en las regatas como miembro del Habana Biltmore Yacht & Country Club.

El día de la regata llega. Sé que solamente me está permitido remar esta regata una vez. Ya puesto el uniforme, salimos hacia el Club Internacional que está a la entrada de la bahía habanera para de ahí montarnos en la lancha y a la canoa. Se practican algunas arrancadas para entrar en calor. El estárter ordena a los timoneles que ocupen sus carrileras. Sabemos que el cañonazo está a punto de sonar y nos ponemos en atención. Oímos la voz de atención y el cañonazo simultáneamente. La arrancada en un bote es lo más difícil, pues tienes que romper la inercia y esto se consigue con varios strokes muy rápidos.

Hay que acoplarse para poder conseguir un buen resultado en la competencia. La voz del timonel manda a asentar la boga a 36 y el bote empieza a deslizarse. El timonel dice que estamos llegando a la media meta y que vamos en punta. Siento que el bote se desliza rápidamente y que se mantiene en quilla a pesar de ser una canoa estrecha. No me siento cansado. Sé que ahora viene la parte decisiva de la regata.

Un poco de falta de aire. El timonel pide 20 duros para entrar en la media meta. El timonel nos va informando como vamos con referencia a los otras canoas, vamos en primer lugar. El timonel anuncia que estamos entrando en el último cuarto y pide 20 duros. Se levanta la boga, el esfuerzo es mayor ya que se acorta el stroke. El murmullo del público se empieza a oír. La concentración es enorme. El más mínimo error nos puede costar la regata. El timonel pide 10 más que se dan ya con el alma. El murmullo ya se convierte en algarabía. Unas 500 personas están paradas en el muro que bordea la entrada del puerto. El timonel grita ''¡Hemos ganado!''. Triunfamos por dos largos de ventaja. La regata había durado 4.07 minutos. Caigo doblado sobre el remo sin una gota de aire en los pulmones. No puedo ni hablar. Sólo atino a meter la mano en el agua y tirármela por arriba. Desde aquí, sentado en el bote, el Morro luce imponente.

Brillo internacional

Hacia 1935 los clubes que practicaban remos en Cuba eran el Vedado Tenis, Habana Yacht Club, Habana Biltmore Yacht & Country Club, Cienfuegos Yacht Club, Ciudamar, Círculo Militar y Naval y el Club Náutico de Varadero, este último pionero en el país. En 1947 compitieron siete clubes en las regatas de Novicios a lo largo de la entrada de la bahía de La Habana, los Junior en la bahía de Jagua en Cienfuegos y los Senior en la playa de Varadero, todas de cuatro remos con timonel.

Las de ocho remos con timonel eran tres competencias y se celebraban en el litoral de La Habana, en la playa de Marianao (terminaba frente al Habana Yacht Club) y frente al Habana Biltmore Yacht.

En las Olimpiadas de Londres de 1948 compitió por primera vez una tripulación cubana. En 1956 Cuba retornó a los juegos Olímpicos de Australia, representada en esta oportunidad por el Club Náutico de Varadero.

Cuba también intervino en varios Juegos Panamericanos así como en competencias bilaterales con México. El 9 de septiembre de 1950 vienen a Miami para una regata de exhibición en el Canal de Indian Creek las tripulaciones del Habana Biltmore, Habana Yacht Club y Círculo Militar.

Tradicionalmente las regatas de Varadero eran presenciadas desde un yate por el presidente de la República, quien después de la competencia pasaba al Club Náutico a entregar la Copa al club ganador y las medallas a los remeros.

Este viejo remero quiere terminar estas breves memorias recordando con cariño y profundo respeto a los remeros y timoneles que ofrendaron sus vidas por la libertad de nuestra patria.•

El autor remó por el Habana Biltmore Yacht and Country Club en 1947 y 1948. En el 1947 ganó las regatas de Novicio en la Bahía de La Habana y las de Junior en Cienfuegos, así como las tres regatas de ocho remos de ese año. En 1948 quedó en cuarto lugar en la Senior de Varadero y volvió a ganar las tres regatas de ocho.

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