Deportes

Manipulando el deporte

¡Déjenme escoger, por favor!!!

Por alguna razón, desconocida para mí, el presidente electo ascendió sin que yo pudiera, al menos, dar mi voto. Hoy existe un líder supremo, con toda una camarilla de tipos que asiente constantemente (sin importar el discurso), decidiendo que me toca ver y que no. En claro español, mi derecho a elegir, se me esfumó antes de nacer y tengo que aceptar, o enceguecerme en franca protesta, una programación deportiva manipulada. En Cuba existe un todopoderoso televisivo que decide que deportes se pueden transmitir y cuales no.

La Televisión Cubana ha discurrido por muchas transformaciones recientes (más o menos de la mano de un país que se debate entre Socialismo, sociolismo, corrupción pandémica y "modelo económico") y aunque mejoras ha habido, sigue cojeando mientras se sobrecarga de censura y conceptos arcaicos.

Recuerdo con nostalgia e impotencia, como años después del debut en Tele Rebelde de la serie televisiva norteamericana "Friends" (en el programa juvenil "Somos Multitud", a finales del siglo pasado) tuve, como gran adicto a las comedias que soy, la oportunidad de hacerme de las 10 temporadas integras de la multigalardonada serie, para entonces descubrir, en este caso redescubrir, capitulo tras capitulo, que en las emisiones cubanas la mayoría de las escenas con referencia lésbica (la ex de Ross, Carol y su pareja Susan) fueron cercenadas. Mi experiencia, al ver por segunda ocasión (¿o debería decir por primera vez?) el serial estadounidense, me llenó de vergüenza y me demostró cuanta inocencia y desinformación sufre el televidente cubano.

No pretendo divagar más y voy al grano.

La programación deportiva en Cuba está evidentemente saturada y manipulada en favor del futbol internacional.

Esta es una realidad muy infalible, y sino entérese que cada vez que hay un bache en el Canal de los Deportes en Cuba, nos bombardean con una partido de balompié (que ironía, pues recuerdo cuantas veces me gané sermones en mis dos años en la radio por decir grand slam, en vez de jonrón con bases llenas, mientras nadie en la isla dice balompié, sino football). Cuando vemos el Noticiero Nacional Deportivo y llega la sección de las Internacionales, sufrimos de omnipresencia del futbol, no beisbol (cualquier liga foránea y la MLB), no baloncesto (NBA y familia), sino futbol, y no solamente el real Madrid y el Barcelona (dueños casi absolutos de la fanaticada cubana), sino también el Pachuca, el Benfica, el Santos y el Boca Juniors.

Todo esto ocurriendo y ya existen los programas "Vale 3" y "Beisbol Internacional", o sea, que no es una locura salir por la televisión diciendo que el Miami Heat le ganó al Detroit Pistons o que Miguel Cabrera se llevó la triple corona de bateo en el 2012 en la MLB. Ya esto fue aprobado, bendecido y permitido por las altas instancias del país (y el Dios de la programación también). No obstante, un cálculo lógico nos da unas 5 horas para estas dos incursiones deportivas, por más de una decena exclusivas para el futbol.

¿Quién, y por qué, determina que 10 horas a la semana de futbol, 2 de baloncesto y 3 de beisbol, son lo que quiere, necesita y merece la afición deportiva cubana?¿Por qué el desbalance?

El futbol internacional es la Perestroika del beisbol cubano. Entiéndase esto, pues al igual que la Perestroika, las transmisiones televisivas del futbol comenzaron siendo un noble propósito que intentaba promover este deporte y convertirnos en una nación más competitiva, al menos a nivel del área y ha terminado siendo el enemigo público número 1 del beisbol del patio.

Y este es un hecho que debemos asumir con dignidad, ni en el próximo Big-Bang, ni con los planetas alineados, ni convirtiéndonos todos al budismo, vamos a tener nombre y/o prestigio a nivel mundial en el balompié. Así que el propósito inicial fue un fracaso desde su propia concepción.

El futbol, desde la Liga Española hasta la Copa América, tiene el protagonismo absoluto en la fanaticada televisiva. Lo más espectacular entre los jóvenes de hoy, es tener una camiseta original de su equipo de preferencia, el Valencia, el Inter, el Chelsea. Hay rabietas por los partidos entre el Barcelona y el Real Madrid, y digo "Vale tío, que tooo por lo de la madre patria y lo ezpañolez que zomoz de cuna", pero no hay que exagerar. Existen muchos juegos de beisbol internacional, con el equipo Cuba o sin él como protagonistas, decenas de documentales, Confesiones de Grandes, análisis temáticos, seguimiento a las Ligas Menores cubanas (cosa prácticamente inexistente), a la vez que se tiene que difundir más baloncesto, voleibol, boxeo, que también tienen preferencia entre el fanático común.

El futbol internacional, sin embargo, domina la escena.

Estamos siendo testigos (y también participes) de un magnicidio cometido contra uno de los elementos más fuertes de la cubanía y su identidad, el beisbol.

El beisbol ha sido, y continuará siendo por mucho tiempo, el espejo del alma de los cubanos, desde su situación económica hasta las nuevas tendencias sociales. La pelota en Cuba tuvo vacas gordas, vacas flacas, racismo en la Liga Amateur, Salón de la Fama, momentos de gloria y esplendor, un equipo en las Ligas Menores de los Estados Unidos y hasta una Serie Mundial en esa categoría; después la pelota cubana perdió la franquicia de los Cuban Sugar Kings, nacionalizó el beisbol, se comenzó a jugar por primera vez de manera nacional, se improvisó y salió bien, tuvimos Serie de los 10 Millones, bates de aluminio, abundancia ilógica de triunfos ultramar, se olvidó el Salón de la Fama, hubo crisis en los 80 con diversas sanciones a peloteros reconocidos, Rectificación de Errores, Periodo Especial, títulos olímpicos y a patinazo limpio, en caída libre, tras el segundo lugar del Primer Clásico Mundial de Beisbol del 2006.

La reputación del beisbol en Cuba está afectada, pero cuando se pueda decir vox populi "soy fanático de los Yankees" o "mi equipo son los Marlins", como mismo se alardea ahora sobre el Barca y el Madrid, y tengamos el placer de escoger entre la misma cantidad de horas de baloncesto, beisbol, futbol, UFC, voleibol y boxeo, a la vez de un Noticiero Deportivo más largo y con toda la información internacional que merecemos. Entonces la Serie Nacional podrá ser una bazofia, que de todas formas el cubano promedio desayunará box scores, almorzará estadísticas y cenará jonrones.

A lo mejor estoy siendo muy optimista y ya es muy tarde, y andamos sin solución para este futbolicidio, pero por favor, ruego por mi derecho ciudadano más básico: ¡Déjenme escoger!!!

Sin más por ahora,

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