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Tantas ridiculeces cansan

Hay talento cubano en Grandes Ligas, muy poco, pero hay: Céspedes y Ramírez tras la ruta de Willy, de Cárdenas, de Miñoso… Kendri, slugger apto para cosas grandes si logra sobreponerse sicológicamente al fantasma de la lesión que por poco lo retira, totalmente familiarizado con el pitcheo y el juego de calendario largo, duro y exigente. También llegó Puig, a quien los scouts ven como a un posible triunfador, ahora ¿Qué significa triunfar para un cubano de hoy? ¿Firmar, jugar un par de campañas? Depende.

En los casos de los cubanos, nadie puede colocarlos en los niveles que se ambicionan, porque, una de las variantes del estrellato, es la permanencia en los circuitos mayores por una década, década y media, dos o más y todos no se mantienen, más meritorio sin bajar a las Menores.

Para los cubanos de los últimos años, que no tienen ni filosofía profesional de juego ni fogueo ni trainers preparados ni están aptos para la vida que una vez disfrutaron sus antepasados en relación con el beisbol, supongo que el hecho de jugar aquí es un logro.

Hay otro detalle, la edad puede convertirse en un boomerang, porque, cada año que pasen en aquel mal beisbol de una sociedad asfixiante, son cinco de estancamiento.

No hay cantera, de liquidarla se encargó la tiranía cuando dividió la intención deportiva en varias disciplinas, medida que afectó al beisbol y al boxeo sin que se lograra realmente la clase que persiguieron, por ejemplo, en el balompié.

Pero quedan individualidades como residuos de un país que una vez fue glorioso, tanto que su influencia se relaciona con el desarrollo del beisbol en la región caribeña.

Los años batiéndose en retirada contra principios políticos encubiertos que, sin ninguna duda lograron lo que perseguían, es decir, liquidar la clase colectiva de la pelota, incluso su popularidad, han sido tan dañinos que el nombre del jugador reciente de la Mayor de Las Antillas no cuenta a ninguna hora para ningún proyecto de inmortalidad, sobre todo en el ámbito caribeño.

A ver, ¿Quién tuvo la culpa? Aunque en los últimos tiempos varios plumíferos castristas están tratando de construir la historia al revés para disfrute y justificación de un fanático que nada conoce ni de la era gloriosa del beisbol nacional ni de la razón por la que liquidaron y quién el ex pasatiempo, la avalancha de visitas desde allá o desde aquí, están despejando las dudas "irrazonables".

La propaganda alrededor de Yasiel Puig (en la foto) como posible jugador de 5 herramientas para el Beisbol Organizado y el inicio de una carrera que pudiera continuar siendo exitosa por parte de Céspedes, han colocado otra vez al payaso de Víctor Mersa en fase de hazmerreír, cuando declaró que un jugador de apellido Tomás de la generación "y", "es el más completo del mundo".

Entre la apatía de la dictadura por arreglarle el potaje al beisbol y el fracaso de un equipo que ya no da más por la escasez de refuerzos naturales de la cantera que no existe, este individuo, al que se le permitió cualquier atentado contra la moral del juego como tocar con score 9-0 en México, que tiene sobre sus hombros la responsabilidad de dos derrotas en el terreno: la primera, en Argentina, al dejar caer un fly de un taiwanés y tiró a las nubes, obligando a José L Alemán a conceder la derrota en un juego que nunca debió perder y por poco lo mata a golpes.

La segunda, cuando ¿Quién si no? El mismo que puso la primera piedra en la espiral acelerada del desplome del beisbol cubano al ser designado por el propio tirano para que encabezara "la revolución del beisbol en 1969", al que le regaló el juego al nombrarlo Comisionado de Deportes con Pelotas, que puso en el róster a un ex pelotero (Francisco Javier Carbonell) que jugaba soft-ball, en perjuicio de los peloteros de la serie nacional, Servio Borges, lo sacó a correr en Canadá en 1981 contra un pitcher zurdo americano y, a pesar de las advertencias del coach de primera Coco Gómez, después de adelantar 3 metros, fue puesto out con facilidad. Al próximo lanzamiento Pedro Medina la sacó por el right-center dejando escapar una victoria que estaba en el bolsillo, porque solo anotaron una y perdieron en el inning siguiente.

Como director engañó hasta a los mexicanos que, por ese tufo castrista de los magnates de la liga, lo llevaron a pasear y tuvieron que sacarlo sin contemplaciones porque fue un verdadero desastre como manager de profesionales.

Pero, como a nadie de la crápula dirigente le importa el resultado en el terreno, máxime cuando el espadón que los abanderó les pidió que "cumplieran con Fidel y con la Robolución regresando todos, que era la mayor victoria", pues le dieron el equipo del tirano y perdió el Clásico.

Quizás hubieran podido hacer un poco más con otro manager como Cookie Rojas o Tony Taylor, por ejemplo, o con Carlos Tosca o Fredi González.

De la fábrica de "directores que nunca jugaron" no, fraudes fabricados allá para acabar, como hicieron, con la niña de los ojos del deporte nacional, sería otro fracaso, porque ya no son equipos "que ganan solos" como los de antes, ahora tienen cierta oposición.

A Mesa solo le queda seguir hablando basura, que fue lo que aprendió y siempre hizo, como lo que dijo con respecto a Tomás solo por decir algo y ratificar que le queda basura en el cerebro.

O como un tal Wilber de Armas, que acaba de decir que Armando Capiró "era golfeador" por favor, ¿Dónde está la gente sensata y sabia en Cuba?

Con Sigfredo Barros, tan poco conocedor y tan malo como Elio Menéndez, no cuenten, que también le dijo al New York Times que "la calidad del beisbol revolucionario hizo olvidar la pelota profesional…" ¡Deberían fusilarlo carajo…!

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