El edificio Bacardí

Es el año de 1925. La gente escucha jazz, baila Charlestón y ve películas silentes. Barnard Shaw recibe el Nobel de literatura, mientras Adolfo Hitler publica su libro Mein kampf (Mi lucha). En Estados Unidos crece la economía, en Inglaterra se contrae.

El arte ve el nacimiento de un nuevo estilo: El Art Déco. Este conjunto de corrientes estilísticas se dan cita en la Exposition Internationale des Arts Décoratifs Modernes, es el mismo año en el que finaliza la construcción del Edificio de Bacardí en Cuba, digno representante de las características de este nuevo estilo.

Uno de los más altos en La Habana, este edificio es una excelente muestra de las artes decorativas que se hacían en los años veinte en Cuba.

El arquitecto Rodríguez Castell utilizó en el exterior materiales como granito y mármol, que combinados con un juego de zig-zag de ladrillos a los largo de la fachada, muestran las características de las que hablaba Xavier Esqueda en su libro Art Déco: “El empleo de la línea recta es la principal característica de este estilo, en diferentes combinaciones y principalmente en la de zig-zag. Los materiales empleados en este arte son de gran solidez y pureza como el concreto, vidrio, bronce y mármoles de diferentes colores. Los edificios y rascacielos son construidos y decorados de tal manera que al situarse frente a ellos, se recibe más la impresión de estar bajo enormes templos”.

El Edificio Bacardí es el templo que alberga la primera empresa multinacional en Cuba. Fundada en 1862 por Don Facundo Bacardí Massó, es considerada también la primera en producir ron cubano, también conocido como ron santiaguero.

Don Facundo, hijo de un comerciante de vinos, nació en España, se mudó a Santiago de Cuba a los quince años, donde vería crecer con gran éxito su empresa.

Lo cierto es que el origen de esta bebida proviene inicialmente de su vecina Jamaica, aunque posteriormente Haití, Cuba y el resto de las islas caribeñas adoptaran esta producción.

Como todos los grandes proyectos que están rodeados de historias acerca de su origen, sus fundadores, y cualquier cosa que se preste para dar un toque de misterio, Bacardí también tiene las suyas. Entre las muchas leyendas que giran en torno a la creación de esta empresa, existe una que cuenta que la receta utilizada para la producción de su famoso ron, proviene de un vinatero francés a quien Don Facundo conoció después de una épica borrachera; otros dicen que la calidad del ron proviene de las aguas de Santiago de Cuba.

Hasta el mismo logo tiene su historia. Se dice que el famoso murciélago que representa a la familia Bacardí se remite a la esposa de Don Facundo, Doña Amalia Lucía Victoria Moreau, quien propuso este enigmático animal al descubrir cientos de ellos en el techo de la primer destilería. Para Doña Amalia tenían un significado especial ya que para los Taínos, primeros pobladores de Cuba, los murciélagos eran poseedores de bienes culturales, además de la creencia en la población de que traían salud, fortuna y unidad familiar.

Don Facundo Bacardí se retiró del negocio tras obtener la Medalla de Oro en la Exposición Universal de Filadelfia en 1876, dejándolo en manos de sus hijos.

Uno de ellos, Emilio, tuvo contacto con José Martí, luchó en la Independencia de Cuba y llegó a ser el primer alcalde post-colonial de Santiago.

Don Facundo murió antes de que fuera construido el Edificio de Bacardí. Nunca llegó a ver el azulejo con que está decorado, ni se paró en el mirador que lo corona. Ahora este edificio con su nombre conjunta el poderío de una de las empresas más importantes de Cuba con la belleza de un nuevo estilo de arte.

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