No tan subterránea, y mas peligrosa.

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25 Abr 2017 12:17 - 26 Abr 2017 07:20 #37809 por volcom
volcom Publicó: No tan subterránea, y mas peligrosa.
.José Alejandro Rodríguez • Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
15 de Abril del 2017 20:29:09 CDT

Hoy me plagio a mí mismo. Me «fusilo», como en el argot periodístico llamamos a ese disparar sin reparos, para calcar el relato ajeno a pie juntillas. Solo me salva que reciclo mis propios juicios, los que, aclaro martianamente, a nadie los pedí prestados.
El 30 de agosto de 2014, con el título Subterránea y peligrosa, alerté en un comentario publicado aquí, sobre el perjuicio de la llamada economía sumergida, el imperio del mercado negro con su cada vez más hinchada bolsa, para el fin saneador del proceso de actualización de nuestro modelo económico, también en lo social y lo ético.
Y a más de dos años y medio de aquel alegato, pudiera reafirmar que el mercado informal, con su resaca distorsionadora, continúa rearticulándose en Cuba con fuerza inusitada. Y sus dinámicas parecieran retar a las de la economía oficial.
Todo el mundo lo conoce y el que menos lo ha rozado con alguna urgencia. Pero de eso «por la izquierda», sigue sin hablarse. Permanecen ausentes los análisis académicos del asunto, al menos públicamente. Y brillan, o más bien opacan por su ausencia, los pronunciamientos, las informaciones y estadísticas oficiales. Sigue siendo «un fenómeno tan lacerante en lo económico y lo moral, fermento de corrupción, delito económico y redes malsanas». Vuelvo a provocar: «¿Será que ya nos hemos resignado a coexistir con ese flagelo?».
La diferencia, con respecto al verano de 2014, es que de no visibilizársele, reconocérsele y diagnosticársele como tal, no conocemos cuál es hoy su gravitación en la economía cubana. Si se ha expandido o retraído, para obrar en consonancia.
Son muy variables y difíciles de precisar las estadísticas de la economía subterránea en cualquier sociedad; pero al menos nos llega, según el Informe Randstad Flexibility de 2014, que esta representaba el 31 por ciento del Producto Interno Bruto de Bulgaria, el 24 del de Grecia y el 21 del de Italia, entre otros ejemplos.
Y acá, no podemos sopesar hasta dónde el mercado negro, con sus desvíos y latrocinios, con sus circuitos paralelos y deformantes, está desangrando el propósito de crecimiento y desarrollo de nuestra economía, y postergando el bienestar de los cubanos.
Sigo pensando que sería injusto no reconocerle al proceso de actualización del modelo económico cubano, con su flexibilización, validación de espacios económicos antes proscritos, eliminación de viejas prohibiciones mercantiles y descentralización de potestades y autonomías ante el mercado, el propósito de crear antídotos eficaces contra la economía informal.
Pero el tiempo pasa y el escenario se diversifica y complejiza. La economía cubana crece a ritmos muy bajos, en medio de un bloqueo norteamericano perseverante y un mundo en crisis. Y al despertarnos cada día, la falta de liquidez y lo carencial siguen ahí, irradiando sobre las inacabadas transformaciones del modelo. Las dinámicas del sector no estatal desbordan a las del estatal. Y comienzan a acentuarse asimetrías y desequilibrios. Aun con todas las medidas para vindicar el trabajo y estimularlo por sus resultados, el salario estatal muestra todavía escaso poder movilizativo y vigorizante, salvo en determinados sectores pivotes del desarrollo.
Otros factores que dejan brechas a la economía subterránea son la sostenida insuficiencia de la oferta ante la demanda, que acorta el poder de maniobrabilidad del Estado en el mercado; la ausencia de un mercado mayorista para muchas actividades del sector no estatal, y la consiguiente gravitación de sus necesidades de insumos sobre el mercado minorista oficial, ya de por sí con precios muy altos en medio de una dualidad monetaria y cambiaria que establece referentes elevados para el resto de la economía, con los consecuentes encadenamientos inflacionarios. Si a todo ello le sumamos el latente flagelo del descontrol, el desvío y robo de recursos estatales, concluiremos en que aún hay muchas brechas de sobrevivencia en el mercado marginal.
A los economistas les toca el análisis de raíz del mal. A los decisores, la adopción de medidas estratégicas, saneadoras y efectivas para este. Y al periodista solo le queda alertar del peligro que representa para el socialismo cubano la consolidación de la economía subterránea, el auge del soborno, las redes articuladas del mercado negro, el voraz instinto de lograrlo todo, incluso en los servicios más sagrados de la sociedad, mediante «Poderoso caballero es Don Dinero». Cuidado con confiarnos en el automatismo de esas lacras, que nos pueden vaciar de todo: hasta de nuestro futuro.

www.juventudrebelde.cu/opinion/2017-04-1...nea-y-mas-peligrosa/

“Sobreviví al Mariel. Sobreviví a Angola. Sobreviví al periodo especial. Y sobreviví a la cosa esa que vino después”. [/i] (Juan de los muertos).
Última Edición: 26 Abr 2017 07:20 por El Maca.

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25 Abr 2017 12:19 - 26 Abr 2017 07:23 #37810 por volcom
volcom respondió el tema: No tan subterránea, y mas peligrosa.
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¿Podrá el régimen contrarrestar la economía sumergida?

Parte de la terapia que pudiera emplearse chocaría con la estrategia trazada para la actualización del modelo económico

Lunes, abril 24, 2017 | Orlando Freire Santana

LA HABANA, Cuba.- Es difícil hallar a un cubano de nuestros días que no haya tenido la necesidad de acudir a la economía sumergida —o mercado negro, como también se le llama— con tal de acceder a determinado bien o servicio que la economía oficial no está en condiciones de ofertar. Muchos especialistas consideran que la primera es como un parásito que vive de las carencias e imperfecciones de esta última.

En primer término conviene dilucidar qué entendemos por economía sumergida, dado que en ocasiones esta definición suele confundirse con la de economía informal, y a su vez a este último concepto, sobre todo en sociedades de fuerte estatismo económico, acostumbran a identificarlo con cualquier transacción económica no estatal.

La economía sumergida es toda transacción económica ilegal, bien sea mediante medios de procedencia estatal, o cuando participen actores particulares sin licencia para realizar dicha transacción. En consecuencia, el trabajo por cuenta propia autorizado no clasificaría dentro de la economía sumergida, aun cuando algunos consumidores, al comparar sus precios y tarifas con los fijados por el Estado, puedan considerarlos como “sobreprecios”.

Ejemplos de economía sumergida los tenemos a diario: los almaceneros de una tienda estatal que no ponen la mercancía en venta, y después la venden a un precio superior a quienes acudan al almacén; los que vocean por los barrios las jabas de papa, sustraídas de las placitas donde el tubérculo se oferta racionadamente; las personas que revenden las entradas en la puerta de un teatro, mientras en la taquilla aparecen como agotadas; los taxistas particulares que alquilan sus vehículos sin la licencia de cuentapropistas…

El periodista José Alejandro Rodríguez publicó el pasado domingo 16 de abril en el periódico Juventud Rebelde el artículo titulado “No tan subterránea, y más peligrosa”, en el que alertaba sobre la magnitud de la economía sumergida, y sobre todo que no aparecieran, al menos públicamente, análisis académicos al respecto.

Casi todos coinciden en que el aumento de la oferta de bienes y servicios resulta esencial para combatir la economía sumergida, pues entre otras cosas, disminuiría el acaparamiento que practican muchas personas. Sin embargo, se trata de una variable que descansa sobre dos pilares que hoy parecen inalcanzables para las autoridades: elevar los niveles de producción e incrementar las importaciones de bienes de consumo. En este último caso, además de la coyuntura adversa que afrontan las finanzas externas del país, chocaría con la cacareada estrategia de “sustituir importaciones”.

Por otra parte, la economía debería de ir avanzando gradualmente hacia la prevalencia de los precios de mercado (oferta-demanda). Echemos un vistazo y comprobaremos que la economía sumergida, casi en su totalidad, opera con precios superiores a los establecidos por la planificación estatal. A la postre, y en muchos casos, al consumidor no le quedará más remedio que acudir al mercado negro para satisfacer sus necesidades debido a la escasez e ineficiencia de la gestión gubernamental.

Por último, se impone una política más flexible por parte del Estado hacia el trabajo por cuenta propia, que elimine algunas trabas y disminuya la carga fiscal de esos contribuyentes. Así, más personas obtendrían sus licencias para ejercer legalmente el cuentapropismo, y ganaría toda la sociedad.

Mas, como vemos, algunas de estas recomendaciones difieren de la estrategia trazada para la actualización del modelo económico. Esa sería una de las razones por las que no abunden los análisis académicos sobre este tema por parte del oficialismo, y todo se vuelva un llamado —uno más— a la conciencia del hombre.

De todas maneras, es muy probable que el auge de la economía sumergida despierte el temor de la nomenclatura raulista. No faltan los analistas que opinan que ese elemento aceleró la caída del socialismo en la Unión Soviética y en otras naciones de Europa oriental.

www.cubanet.org/opiniones/podra-el-regim...-economia-sumergida/

“Sobreviví al Mariel. Sobreviví a Angola. Sobreviví al periodo especial. Y sobreviví a la cosa esa que vino después”. [/i] (Juan de los muertos).
Última Edición: 26 Abr 2017 07:23 por El Maca.

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