La Mata Hari del Caribe

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08 Jun 2015 06:05 #34621 por El Maca
La Mata Hari del Caribe Publicado por El Maca

Su misión: Matar a Fidel Castro

El rumbo de Cuba y de la guerra fría reposaba en forma de píldoras venenosas en un bote de crema rejuvenecedora Pons. Allí las había escondido Marita Lorenz cuando embarcó en Miami a principios de 1960, rumbo a La Habana. Su misión: matar a Fidel Castro, su amante durante ocho meses. Ella era la Mata Hari del Caribe. Casi en estado de pánico y temerosa de que a su llegada al aeropuerto José Martí fuera registrada y encontrasen las pastillas envenenadas, las depositó en el bote de crema. "Me sentía incapaz de llevar a cabo la misión que Frank Fiorini [Frank Sturgis, condenado luego por el Watergate] me había encomendado. No iba a matar a Fidel, no fallé, como otros cientos", explica. Pero incluso si hubiera decidido seguir adelante con la llamada Operación 40, una trama gubernamental que, según Lorenz, unía a la CIA, al FBI, al exilio cubano y la mafia, no podría haberlo hecho. Cuando en la habitación del hotel Habana Libre, que solía compartir con Castro, abrió el bote de crema comprobó que las pastillas se habían desintegrado y solo quedaba una masa pastosa del arma que debía de acabar con la vida del líder del Movimiento 26 de Julio. "Lo tiré por el bidé… entonces me sentí libre", relata. "No haber matado a Fidel es la decisión de la que estoy más orgullosa en mi vida". Hablar de la vida de Marita Lorenz es repasar gran parte de la historia del siglo XX, de su peor historia, la del Holocausto, los asesinatos políticos y la miseria humana. "Siempre estuve destinada a estar sola. Y no sé por qué", escribe en sus memorias Yo fui la espía que amó al comandante. Hoy tiene 75 años y sobrevive, con ayuda de la asistencia pública en Baltimore (EE. UU.), en un oscuro y diminuto piso. Conoció a Castro en La Habana en febrero de 1959 cuando ella tenía 19 años y él 33. "Me convertí en su amante y quedé embarazada. En Cuba fui drogada y forzada a lo que calificaron como un aborto. Décadas más tarde supe que mi hijo había sobrevivido y se llamaba Andrés", dice. "¿Alguien puede imaginar qué supone eso para una madre a la que le arrebatan a su bebé en una mesa de operaciones y sale de Cuba con el vientre vacío?", se pregunta en alto, Lorenz. La Mata Hari del Caribe ya no tiene el pelo negro−cuervo. Ya no luce la esbelta figura de sus años de party girl de la mafia neoyorquina, de la que salieron algunos de sus amantes. Asegura que ya no teme por su vida. Parece deprimida. "Nunca he pensado en quitarme la vida, aunque a veces he querido morir. Pero morir es fácil, el reto es vivir". Sentada frente a la televisión, en presencia de su hijo Mark, de 45 años, y de su perro Bufty, habla de cómo fue testigo del complot para matar a John F. Kennedy en Dallas. Antes del magnicidio hubo más historias. Tienen luces y sombras. "Hay quien puede pensar que es bastante increíble", reconoce. "Pero, ya sabe, la realidad supera la ficción".

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