Experiencias viajeras

Room for rent

Una semana de vacaciones al principio de la primavera, sirvió de acicate a un canadiense de Montreal, conocedor de las cuatro esquinas del mundo, para partir en pos de aventuras. Faltándole solamente por visitar La Amazonia y Cuba, y a tres horas de vuelo de La Habana, se decidió por la Isla mayor del Caribe.

Gracias a la Net, encontró alojamiento en la Habana Vieja. Hay numerosos cubanos emprendedores que ofertan en Internet habitaciones para turistas en la capital cubana. Alquilar a turistas una o más habitaciones es un negocio rentable en la isla.

La oferta seleccionada por él proponía una habitación climatizada con baño, ducha caliente y fría, en un apartamento espacioso en la calle Empedrado. En realidad, el apartamento debía compartirlo con la gruesa propietaria. La habitación climatizada era un cuarto sin ventanas de 3 por 4 metros. El closet estaba ocupado con ropas de la propietaria. El turista tuvo la sensación de que en Cuba las propuestas no coincidían con la realidad. Pensó que los 30 dó1ares diarios que debía pagar a la gorda con cara de policía eran demasiado. Se sintió engañado.

Horas más tarde, un amigo residente en la capital le buscó un apartamento completo para él solo por el mismo precio a unas pocas calles de distancia. En el balcón, un cartel anunciaba "room for rent". Tres palabras que han ganado las calles de Centro Habana, la Habana Vieja y el Vedado. El dueño del hospedaje quedó agradecido del cubano que le trajo al nuevo cliente. Para concretar el agradecimiento, le pagaría 5 dó1ares por cada día de alquiler a guisa de comisión. Así funcionan las cosas en el giro, aunque nada está escrito.

En La Habana existe una red bien só1ida de dueños de apartamentos y casas que alojan a turistas. Según declaraciones de un funcionario del Departamento de arrendamiento de la dirección de la Vivienda en La Habana a la media radial, hay 3,300 arrendadores en la capital. Ellos se comunican entre sí diariamente para colocar a los turistas que llegan de imprevisto y no encuentran momentáneamente alojamiento. Generalmente, en los casos de apartamentos hay dos o tres vecinos en el mismo edificio que alquilan. Ellos funcionan entonces como una empresa.

Quien no alquila la vivienda al turista, le ofrece servicios de limpieza, lavandería, comidas rápidas o cualquiera otra cosa que necesite. Servicios ofertados, claro está, al margen de la ley que los prohíbe.

Un cuerpo de inspectores se ocupa de controlar a los arrendadores legales, quienes pagan un impuesto de 300 ó 400 dólares y hasta más por ejercer dicha actividad. Pero hay la posibilidad de pagar una comisión al inspector para que se haga el de la vista gorda si el arrendador no tiene la licencia correspondiente.

Los arrendadores tienen la obligación de tomar los datos personales del turista en una planilla que llenan cuando el visitante se aloja. Documento que les sirve para atestiguar cuánto han ganado. Incluso, piden los datos personales de cualquier nacional que les visite.

Mario, llamémosle así, es un jubilado de 70 años de edad. Viudo desde hace cuatro años, vive solo en un apartamento de un cuarto. El alquila el apartamento a turistas por 25 dólares diarios. Unos 650 pesos al cambio de 26 pesos por dólar. Por eso cuenta con dinero suficiente para vivir. La pensión de jubilado que cobra asciende a 123 pesos mensuales.

El me dijo que en vida de su esposa pensó en alquilar, pero ella, temerosa, nunca quiso. El control de las autoridades sobre los arrendadores es bastante severo e incesante. En los primeros cinco meses del año en curso, han quitado 530 licencias a arrendadores por realizar construcciones en las viviendas sin permiso, 73 arrendadores ilegales perdieron sus viviendas, a pesar de ser propietarios, por alquilar sin licencia.

Sin embargo, siempre hay quien se arriesga. "La necesidad te obliga, ¿cómo vivir sin tener un dólar para comprar lo que te haga falta?", afirmó una anciana de Centro Habana que arrienda dos habitaciones a turistas. "Tuve mis escrúpulos al principio, pero imagínate, con mi pensión nadie vive, y mi hermana de 87 años está postrada en una cama. ¿Para qué quiero tanta casa si no es para alquilarla?"

Fuente: www.cubanet.org - Lunes, 15 de Noviembre del 2004

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