Experiencias viajeras

Chocolate

Hay perros y perros. Algunos, hoy por hoy viven de manera distinta a otros perros. Chocolate es uno de ellos. Un salchicha muy inteligente. Aunque más inteligente que el perro demostró serlo el dueño cuando decidió hacer de su mascota un perro popular.

Chocolate se pasea por la zona turística del casco histórico de la ciudad sentado en una cajita sobre la parrilla trasera de la bicicleta china de su dueño. Es fácil encontrar a ambos en la calle Obispo, a la altura de Mercaderes, San Ignacio, Cuba. La zona del ir y venir de los turistas extranjeros por la Habana Vieja.

No gaste tiempo en pensar que un perro salchicha sentado detrás del sillón de una bicicleta china sea un espectáculo. La curiosidad está en el atuendo del canino. Gorra, espejuelos, reloj, lazo mariposa al cuello, camiseta, overol de mezclilla y un monedero plástico con billetes de un dólar sobre el pecho.

Chocolate es un perro trasvestido en cubano Nuevo Milenio.

Aficionados al béisbol, asiduos al estadio del Cerro, donde se juega pelota todo el año, me aseguraron que el Choco es la mascota del equipo Industriales, y favorito de los camarógrafos de TV cuando el equipo azul anota una carrera y el Choco ladra entusiasmado.

Sin embargo, los trucos "dame la patica", "mira una mujer bonita y ladra", no resultaron tan conmovedores hasta el momento justo en que el dueño extrajo de su mochila Thaba (Talabartería Habana) un termo mediano y en la tapa sirvió al canino el chocolate con leche.

Una joven mujer que asistía a la escena exclamó detrás de mí:

- ¡Caballeros, hay que luchar el dólar para tomar chocolate con leche! Mis sobrinos desayunan con refresco instantáneo.

Un moreno canoso, riendo sin prejuicio por la ausencia de algunos dientes, la sacudió:

- ¡Ese perro tiene más de siete años y ya no le toca bolsa de leche!

Algunos extranjeros de paso, atraídos por el perro disfrazado, posiblemente no entendieron. Pero los cubanos presentes en la escena no dejaron de reír y opinar sobre el espectáculo.

Una joven con una cortísima minifalda propuso al dueño de Chocolate:

- Oye, tengo una salchicha con tremendo nivel que anda buscando un perro con fulas. ¿Te interesa? Es una proposición deshonesta.

El camarero del café La Luz me explicó entonces:

- Esto es así cada vez que Chocolate se aparece. Los yumas le hacen fotos y siempre le dejan algo. El dueño tiene su búsqueda. ¡Eso es vida de perro!

Lucas Garve - www.cubanet.org - Febrero del 2003

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