Esperando el final de un cerco

Nuevamente las Iglesias protestantes son objeto de la atención pública en este convulso año. El turno le ha tocado a las Asambleas de Dios, una denominación de importante crecimiento numérico y que ha dado el tono dentro del espectro religioso evangélico en el país, dominado por las iglesias históricas hasta hace medio siglo.

Ante la noticia del cerco policial en torno al templo ubicado en las calles habaneras de Infanta y Santa Marta, las especulaciones oscilaban entre un episodio estilo Waco ( un pastor dominado por un temor apocalíptico sin fundamento teológico y con el suficiente número de seguidores como para tener un desenlace dramático ) o una reacción frente a un intento de desalojo por parte de las autoridades con el apoyo de sus pares de dicha denominación, abriendo la puerta a la interrogante sobre qué ha dado lugar a una reacción tan desproporcionada por parte de la policía.

No es la primera vez que esta denominación protestante (usualmente poco interesada en los aspectos político y social de la fe cristiana) llama la atención publica. La figura del médico devenido pastor Orson Vila tuvo en tensión las relaciones entre dicha iglesia y el gobierno en 1995, tras negarse este a cerrar las casas-templo ( conocidas como casas-culto ) que había abierto en un estado donde el proceso para construir o reparar templos es bastante dilatado.

Era evidente que aún una denominación que se había mantenido al margen de la crisis nacional (ofreciendo como solución la conversión al cristianismo de la sociedad cubana, que en cierta forma está presupuesto en el proyecto católico de reconciliación nacional) era objeto de recelo gubernamental al menos por negarse a formar parte del Consejo de Iglesias de Cuba y abrir espacio a las casas culto, atendidas por laicos y por tanto de mas difícil control.

Una vez superada dicha crisis, Vila volvería a ser noticia en 2003 pero esta vez dentro del mundo protestante. Mientras algunas iglesias históricas agrupadas en el Consejo de Iglesias veían luces de esperanza en el ascenso de gobiernos de izquierda en el continente, el pastor Vila lanzaría literalmente una profecía en 2003 acerca de que Cuba seria asolada por catástrofes naturales y un conflicto con los Estados Unidos si el pueblo cubano no se convertía masivamente al cristianismo. La profecía sin embargo, no iba acompañada de un calendario de cumplimiento, lo que entonces me recordó aquella otra (esta vez católica) del fin del castrismo y dada por Antonio Maria Claret en el siglo XIX y cuyo cumplimiento todavía algunos católicos esperan.

Ahora la noticia de que el pastor del más importante templo pentecostal habanero lidera un retiro de oración bajo el temor de un tsunami que destruirá el país me recuerda aquel previo suceso. ¿Estarán realmente encerradas tantas personas esperando el fin del mundo? ¿No estarían más bien esperando un castigo de Dios sobre Cuba, alejada de la fe cristiana? En estos momentos donde-en medio del secretismo en torno al suceso- solo se puede especular me inclinaría a la segunda hipótesis, corriendo el riesgo de la equivocación.

Y entonces me pregunto: si el pastor pentecostal es un hereje que debe ser desalojado (por la marxista-leninista Policía Nacional Revolucionaria y el Departamento de la Seguridad del Estado): ¿lo es acaso por anunciar una catástrofe a la nación, liviana en cuanto a la fe cristiana (por cierto tal vez pudiera pensarse que por la proliferación de actos de repudio contra manifestantes pacíficos)? ¿No hay una forma menos policiaca de enfrentar la herejía?

¿Por qué Dios habría de castigar al país ahora que a los líderes del Consejo de Iglesias se les ha reconocido el papel de orar (pero no aconsejarlos) por los gobernantes? Si llegara a pensar en que realmente el pastor es un hereje para ciertos pentecostales y marxistas y por tanto debe ser desalojado: me pregunto entonces por la forma del desalojo y recuerdo a Hegel para el cual no había oposición entre forma y contenido. Si hay violencia en la forma policiaca de desalojar también lo hay en el desalojo en sí.

En el contexto cubano hasta una profecía de escaso fundamento teológico y dudosa popularidad puede implicar un operativo policial mayúsculo quizás por promover un espíritu derrotista entre las masas. Lo cual, de ser así, nos llevaría a que una de las bases del régimen cubano es su religiosidad secular, su fe en la victoria final, no en vano el lema Patria o Muerte termina con un Venceremos.

*Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. La Habana, 1977. Licenciado en Filosofía Marxista y Master en Historia contemporánea por la Universidad de La Habana. Profesor de Historia de la Filosofía en dicha universidad desde 2005 hasta 2010. Investigador de la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz de dicha universidad de 2007 a 2010. Profesor de Historia Universal en el Seminario Evangélico Metodista. Redactor de El Evangelista Cubano de 20078 a 2010. Resido en Miami desde 2010. He colaborado en publicaciones como Espacio Laical, Cubaencuentro y el Blog de Emilio Ichikawa.
Publicado por Blogger para Religión en Revolución

 

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